Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas)

Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas) - pág.41

Indice General | Volver

Página 41 de 547



-Y os habéis equivocado, querido señor -respondió fríamente Aramis, poco sensible a la reparación.
Luego, volviéndose hacia aquel de los guardias que se había declarado amigo de Bois-Tracy, continuó:
-Además, pienso, mi querido íntimo de Bois-Tracy, que yo soy amigo suyo no menos cariñoso que puedas serlo tú; de suerte que, en rigor, este pañuelo puede haber salido tanto de tu bolsillo como del mío.
-¡No, por mi honor! -exclamó el guardia de Su Majestad.
-Tú vas a jurar por tu honor y yo por mi palabra, y entonces evidentemente uno de nosotros dos mentirá. Mira, hagámosio mejor, Montaran, cojamos cada uno la mitad.
-¿Del pañuelo?
-Sí.
-De acuerdo -exclamaron lo otros dos guardias-el juicio del rey Salomón. Decididamente, Aramis, estás lleno de sabiduría.
Los jóvenes estallaron en risas, y como es lógico, el asunto no tuvo más continuación. Al cabo de un instante la conversación cesó, y los tres guardias y el mosquetero, después de haberse estrechado cordialmente las manos, tiraron los tres guardias por su lado y Aramis por el suyo.
-Este es el momento de hacer las paces con ese hombre galante -se dijo para sí D´Artagnan, que se había mantenido algo al margen durante toda la última parte de aquella conversación. Y con estas buenas intenciones, acercándose a Aramis, que se alejaba sin prestarle más atención, le dijo:
-Señor, espero que me perdonéis.
-¡Ah, señor! -le interrumpió Aramis-. Permitidme haceros observar que no habéis obrado en esta circunstancia como un hombre galante debe hacerlo.
-¡Cómo, señor! -exclamó D´Artagnan-. Suponéis...
-Supongo, señor, que no sois un imbécil, y que sabéis bien, aunque lleguéis de Gascuña, que no se pisan sin motivo los pañuelos de bolsillo. ¡Qué diablos! Paris no está empedrado de batista.
-Señor, os equivocáis tratando de humillarme -dijo D´Artagnan, en quien el carácter peleón comenzaba a hablar más alto que las resoluciones pacíficas-. Soy de Gascuña, cierto, y puesto que lo sabéis, no tendré necesidad de deciros que los gascones son poco sufridos; de suerte que cuando se han excusado una vez, aunque sea por una tontería, están convencidos de que ya han hecho más de la mitad de lo que debían hacer.
-Señor, lo que os digo -respondió Aramis-, no es para buscar pelea. A Dios gracias no soy un espadachín, y siendo sólo mosquetero por ínterin, sólo me bato cuando me veo obligado, y siempre con gran repugnancia; pero esta vez el asunto es grave, porque tenemos a una dama


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-547  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados