Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.479

Indice General | Volver

Página 479 de 497


Estamos en un momento supremo; el rey se muere y quiere hablaros.
-¿A mí? -dijo Enrique estremeciéndose de gusto.
-Sí, a vos. Estoy segura de que alguien le ha dicho que no sólo queréis el trono de Navarra, sino que am­bicionáis el trono de Francia.
-¡Oh! -dijo Enrique.
-Ya sé que no es verdad, pero él lo cree así, y sin duda esta entrevista que quiere celebrar con vos no tie-ne otro objeto que el de haceros a un lado.
-¿A mí?
-Sí. Antes de morir, Carlos quiere saber lo que puede esperar o temer de vos.
-Pero ¿qué es lo que me va a ofrecer?
-¡Qué sé yo! Cosas imposibles, seguramente...
-¿No lo adivináis tan siquiera, madre mía?
-No, pero, por ejemplo, me imagino...
Catalina se detuvo.
-¿Qué?
-Que creyen do en los propósitos ambiciosos que os atribuyen, quiere obtener de vuestros labios la prue ba indiscutible. Suponed que os tiente como en otros tiempos se tentaba a los culpables para arrancarle confe­sión sin tortura. Suponed -prosiguió Catalina mirando fijamente a Enrique-que os proponga que aceptéis el Gobierno, que seáis regente, por ejemplo.
Una indecible alegría invadió el oprimido corazón de Enrique; pero el rey de Navarra adivinó el golpe y, con su espíritu flexible y vigoroso, se previno para el ataque.
-¿Yo? -dijo-. El lazo sería demasiado burdo. ¿Ofrecerme a mí la regencia cuando estáis vos y mi her-mano, el duque de Alençon?
Catalina se mordió los labios para ocultar su satisfacción.
-¿De modo que renunciáis a la regencia? -dijo precipitadamen te.
Enrique pensó que el rey había muerto y que era ella la que le tendía el lazo, por lo que contestó:
-Es preciso ante todo que oiga al rey de Francia, pues todo cuanto hemos dicho hasta ahora no son sino suposiciones.
-Sin duda -dijo Catalina-, pero de todos modos podéis declarar cuáles son vuestras intenciones.
-¡Dios mío! -dijo con aire inocente Enrique-. No teniendo pretensión alguna, mal puedo tener in ­tenciones.
-Eso no es contestar -dijo Catalina, viendo que el tiempo apremiaba y dejándose arrastr ar por la cólera-. Pronunciaos de un modo o de otro.
-No puedo pronunciarme sobre suposiciones, señora; una decisión concreta es algo tan difícil y sobre todo tan grave de adoptar, que vale más esperar las realidades.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 451 452 453 454 455 456 457 458 459 460 461 462 463 464 465 466 467 468 469 470 471 472 473 474 475 476 477 478 479 480 481 482 483 484 485 486 487 488 489 490 491 492 493 494 495 496 497 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados