Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.439

Indice General | Volver

Página 439 de 497



Para que La Mole comprenda el sentido de este mensaje y para que confíe en lo que Coconnas llamaba sus «escudos invisibles», es preciso que se traslade el lector a aquella casita, a aquella habitación donde ocurrieron tantas escenas de embriagadora dicha, donde aún quedaban tantos perfumes apenas evaporados y en la que tan dulces recuerdos, transformados después en angustias, destrozaban el corazón de una mujer reclinada sobre unos almohadones de terciopelo.
-¡Ser reina, sentirse fuerte, joven, rica y hermosa y tener que sufrir lo que estoy sufriendo! -exclamaba la mujer-. ¡Oh! ¡Es imposible!
En su agitación se ponía de pie, andaba, se detenía de repente, apoyaba su frente febril contra un frío mármol, volvía a incorporarse, pálida, con el rostro bañado en lágrimas, se retorcía los brazos gritando y caía por fin extenuada sobre una butaca.
De pronto, se abrieron las cortinas que separaban el departamento de la calle de Cloche-Percée del de la
calle Tizon. Se oyó un crujido de sedas en la puerta y apareció la duquesa de Nevers.
-¡Oh! ¡Por fin! -exclamó Margarita -. ¡Te esperaba con impaciencia! ¿Qué noticias tienes?
-Nada buenas, mi pobre amiga. Catalina dirige personalmente el asunto y precisamente ahora está en Vincennes.
-¿Y Renato?
-Ha sido detenido.
-¿Antes de que pudieras hablarle?
-Sí.
-¿Y nuestros presos?
-Tengo noticias de ellos
-¿Por conducto del carcelero
-Como siempre
-¿Qué tal están
-Se ven todos los días. Anteayer los registraron. La Mole rompió lo retrato antes que entregarlo
-¡Querido La Mole
-Annibal se rió en las barbas de los inquisidores. -¡Estupendo Annibal! ¿Y qué más
-Esta mañana los interrogaron acerca de la huida del rey y de sus proyectos de rebelión en Navarra, pero
ellos nada dijeron. -¡Oh! Ya sabía que guardarían silencio; pero ese silencio los condena lo mismo que si hablaran. -Sí, pero nosotras los salvaremos. -¿Has pensado, pues, en nuestra empresa? -No hago otra cosa desde ayer. -Cuéntame. -Acabo de ponerme de acuerdo con Beaulieu. ¡Ah, mi querida reina! ¡Qué hombre más difícil y venal!
Nuestro propósito costará la vida de una persona y trescientos mil escudos. -¡Y dices que es difícil!... Sin embargo, no pide más que una vida humana y trescientos mil escudos...
¡No es mucho que se diga! -¡Casi nada!... ¡Trescientos mil escudos!... Pues ni con tus joyas y las mías tenemos bastante.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados