Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.438

Indice General | Volver

Página 438 de 497



En aquel entonces aún no se había dicho en verso: j´ ai ri, me voilà désarmé,
pero sí se decía en prosa, de modo que Coconnas, en cuanto vio sonreír a sus jue ces, creyó haberlos desarmado por lo menos a medias.
Una vez terminado el interrogatorio, volvió a su celda cantando y escandalizando de tal modo que La Mole, a quien estaba dedicado todo aquel bullicio, debió sacar en conclusión los más felices augurios.
Cuando le tocó bajar, La Mole vio con asombro que la acusación ya no seguía el mismo camino, sino otro bien distinto. Le interrogaron acerca de sus visitas a Renato. Contestó que sólo había estado una vez en casa del florentino. Le preguntaron si en aquella ocasión había encargado una figurita de cera. Respondió que Renato le había enseñado aquella figurita ya terminada. Le preguntaron si la figurita representaba a un hombre. Dijo que representaba una mujer. Le pregun taron si el sortilegio no tenía por objeto la muerte de aquel hombre. Repuso que su o bjeto fue lograr el amor de aquella mujer.
Las preguntas fueron hechas de cien modos distintos, pero siempre, y fuera cualquiera el aspecto con que se presentasen, La Mole contestó lo mismo que la primera vez.
Los jueces se miraron entre sí con cierta indecisión, sin saber qué hacer ni qué decir ante semejante sencillez, hasta que un mensaje, recibido por el procurador general, puso término a sus dudas.
Decía así:
Si el acusado niega, recurrid al tormento.
C.
El procurador se guardó el papel en el bolsillo, sonrió al acusado y le despidió cortésmente. La Mole regresó a su celda casi tan tranquilo y alegre como Co connas.
«Creo que todo marcha bien» se dijo.
Una hora después oyó pasos y vio entrar un papel por debajo de su puerta, sin ver la mano que por allí lo echaba. Lo recogió pensando que se trataba de un aviso del carcelero.
Al desdoblarlo, una esperanza casi tan dolorosa como una decepción surgió en su alma. Esperaba que fuera de Margarita, de quien no había tenido ninguna noticia desde que estaba preso. Sus manos le temblaban, y al ver la letra con que estaba escrito estuvo a punto de morirse de alegría:
«Valor -decía el billete-, yo velo por vos.»
-¡Ah! Si ella lo dice -exclamó La Mole cubriendo de besos el papel que había tocado una mano tan queri-da-,estoy salvado.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados