Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.431

Indice General | Volver

Página 431 de 497


-Nunca dudo de lo que vos me decís -respondió el rey con amargura-. ¿Y cómo. trataron de matarme? Tengo curiosidad por saberlo.
-Por medio de la magia, hijo mío.
-Explicaos, señora--dijo Carlos, volviendo a su papel de observador.
-Si ese conspirador al que quiero señalar... y al que Vuestra Majestad ha dado ya un nombre en el fondo de su corazón..., habiendo dispuesto sus baterías y estando seguro del éxito, hubiera logrado desaparecer, nadie quizás hubiese adivinado la causa de los sufrimientos de Vuestra Majestad; pero, felizmente, señor, vuestro hermano velaba por vos.
-¿Qué hermano?
-El duque de Alençon.
-¡Ah! Sí, es cierto; siempre me olvido de que tengo un hermano -murmuró Carlos, sonriendo triste-mente-. ¿Y decíais, señora...?
-Que por suerte él reveló a Vuestra Majestad el lado material de la conspiración. Pero mientras que él, como joven inexperto, no buscaba más que las huellas de un complot vulgar o las pruebas de una travesura de muchacho, yo busqué las pruebas de una acción mucho más importante, pues conozco hasta dónde llega la intención del culpable.
-Madre mía, se diría que estáis hablando del rey de Navarra -dijo Carlos, queriendo saber hasta dónde llegaba el disimulo de la florentina.
Catalina bajó los ojos hipócritamente.
-Me parece que ya le he hecho arrestar y conducir a Vincennes por la travesura en cuestión -añadió el rey-. ¿Acaso es más culpable de lo que supongo?
-¿Sentís la fiebre que os devora? -preguntó Catalina.
-Sí, por cierto -dijo Carlos frunciendo el ceño.
-¿Y el calor abrasador que os ro e el corazón y las entrañas?
-Sí, señora -respondió Carlos poniéndose cada vez más sombrío.
-¿Y agudos dolores de cabeza que pasan de vuestros ojos a vuestro cerebro como si fueran flechas?
-Sí, sí, señora. ¡Oh! Todo eso es lo que siento. ¡Qué bien sabéis describir mi mal!
-Es bien sencillo -dijo la florentina-, mirad...
De debajo de su capa sacó un objeto que presentó al rey.
Era una figurita de cera amarillenta, de unas seis pulgadas de alto. La estatuita tenía un vestido salpicado de estrellas de oro y un manto real también de cera.
-¿Qué significa esta estatuita?-preguntó Carlos.
-Mirad lo que lleva en la cabeza -dijo Catalina.
-Una corona -repuso Carlos.
-¿Y en el corazón?
-Una aguja.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados