Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.402

Indice General | Volver

Página 402 de 497



-Y ahora -dijo el otro, que parecía esperar los acontecimientos con mucha más filosofía que su com­pañero-, ya no se oye nada; deben de haberse alejado...; ya lo decía yo que éste era un mal sitio para obser­var. Cierto que no le ven a uno, pero tampoco puede uno ver nada.
-¡Qué diablos, mi querido Annibal! -dijo el primer interlocutor-. Teníamos que elegir un lugar donde pudiésemos dejar nuestros dos caballos, los dos de repuesto y, por si fuera poco, esas dos mulas que no sé cómo podrán seguirnos. No conozco un sitio mejor que éste, donde esas viejas hayas y esas seculares enci­nas nos ocultan por completo. Es más, lejos de criticar como tú al señor De Mouy, me atrevería a decir que reconozco en todos los preparativos de esta empresa que él ha dirigido el sabio criterio de un verdadero conspirador.
-¡Bien! -dijo el segundo caballero, en quien el lector ya habrá conocido a Coconnas-. ¡Perfectamen te! Esperaba la palabra. Y lo la cojo. ¿De manera que dices que estamos conspirando?
-No conspiramos; servimos al rey y a la reina.
-Que conspiran; lo cual viene a ser exactamente lo mismo para nosotros.
-Coconnas, ya lo he dicho -replicó La Moleque no lo obligo de ningún modo a seguirme en esta aventura, que sólo un sentimiento particular, que tú no puedes compartir, me impulsa a emprender.
-¡Voto al diablo! ¿Qué estás diciendo? ¿Quién dice que me fuerces? Ante todo, es bueno que sepas que no ha nacido el hombre capaz de obligar a Coconnas a hacer lo que no quiere; pero ¿crees que no lo voy a seguir, sobre todo cuando veo que lo vas de cabeza al infierno?
-¡Annibal! ¡Annibal! -dijo La Mole-. Creo que diviso a lo lejos los blancos arreos de su caballo. ¡Oh! Es extraño cómo sólo con pensar que se acerca se me albo rota el corazón.
-¡No deja de ser gracioso! -dijo Coconnas bostezando -. Mientras, el mío sigue tan tranquilo.
-No era ella -aseguró La Mole-. ¿Qué habrá sucedido? Me parece que dijo que a las doce.
-Lo único que ocurre es que aún no es la hora con venida -dijo Coconnas-y que, por lo tanto, creo que tenemos tiempo de echarnos un sueño. Con esta convicción, Coconnas se tendió sobre su capa como hombre que une la acción a la palabra,


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados