Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.387

Indice General | Volver

Página 387 de 497



El duque no pudo reprimir una mirada de curio sidad.
-Sí -dijo Catalina de Médicis-, he quemado algunos pergaminos viejos y despedían al arder un olor tan desagradable que he echado un poco de enebro en el brasero. A eso se debe este aroma.
Alençon asintió.
-¿Tenéis algunas novedades desde ayer? -dijo Catalina, escondiendo en las anchas mangas de su bata sus manos salpicadas con ligeras motas de un color anaranjado.
-Ninguna, madre mía.
-¿Habéis visto a Enrique?
-Sí.
-¿Insiste en no irse?
-Insiste.
-¡El muy bribón!
-¿Qué decís, señora?
-Digo que se irá.
-¿Lo creéis así?
-Estoy segura.
-Entonces, ¿se nos escapa de las manos?
-Sí -dijo Catalina.
-¿Y le dejaréis escapar?
-No solamente le dejo escaparse, sino que sostengo que es preciso que se vaya de aquí.
-No os comprendo.
-Escuchad bien lo que voy a deciros, Francisco. Un médico muy hábil, el mismo que me ha dado el libro de caza que vais a prestarle, me ha dicho que el rey de Navarra está a punto de ser atacado por una enfer­medad definitiva, un mal de esos que no perdonan y contra el cual la ciencia no aporta ningún remedio. Comprenderéis fácilmente que, si debe morir de un modo tan cruel, es preferible que muera lejos de noso ­tros y no aquí en la corte, ante nuestros ojos.
-En efecto -dijo el duque-, nos causaría dema siado dolor.
-Y, sobre todo, se lo causaría a vuestro hermano Carlos-dijo Catalina-, mientras que si Enrique muere después de haberle desobedecido, el rey considerará su muerte como un castigo del Cielo.
-Tenéis razón, madre -dijo Francisco admirado-. Es necesario que se vaya, ¿pero estáis segura de que se irá?
-Han sido tomadas todas las medidas. La reunión es en el bosque de Saint-Germain. Cincuenta hugonotes han de servirle de escolta hasta Fontainebleau, donde le aguardarán quinientos.
-¿Y se irá con él mi hermana Margot? -preguntó Alençon con ligera emoción y visiblemente pálido.
-Sí-respondió Catalina-, es lo convenido. Pero una vez muerto Enrique, Margot, viuda y libre, regresará a la corte.
-¿Y estáis segura de que Enrique morirá?
-Por lo menos, el médico que me dio el libro en cuestión me lo aseguró.
-¿Y dónde está ese libro, señora?
Catalina volvió lentamente hacia el misterioso ga binete, abrió la puerta, entró en él y un instante des pués reapareció con el libro en la mano.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados