Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.378

Indice General | Volver

Página 378 de 497


Alençon se mordió los labios con desesperación.
-A fe mía -continuó Carlos afectando ingenui dad-, os creía menos popular, sobre todo entre los hugonotes, pero he aquí que son ellos mismos los que os reclaman y que yo me veo obligado a confesar que estaba equivocado. Por otra parte, no puedo desear otra cosa mejor que tener a un hombre de los míos, a un hermano que me quiere y es incapaz de traicionarme, a la cabeza de un partido que desde hace treinta años nos combate. Con esta medida se calmará todo como por encanto, sin contar con que así todos seremos reyes en nuestra familia. Tan sólo el pobre Enriquito habrá de conformarse con no ser más que mi amigo. No es ambicioso y le bastará con este título que nadie quiere.
-Os equivocáis, señor, lo quiero yo. ¿Quién tiene más derechos que yo a ese título? Enrique es vuestro cuñado, yo soy vuestro hermano por la sangre y, sobre todo, .por el corazón... Señor, os lo suplico, dejadme que permanezca a vuestro lado.
-No, no, Francisco -respondió el rey-, sería tanto como haceros desgraciado.
-¿Por qué?
-Por mil razones.
-Pensad un poco, señor, si encontraréis alguna vez un compañero tan fiel como yo. Desde mi niñez no me he apartado nunca de Vuestra Majestad.
-Ya lo sé, ya, a incluso algunas veces hubiera que rido veros más lejos.
-¿Qué queréis decir?
-Nada, nada, yo me entiendo. ¡Oh! ¡Qué hermo sas partidas de caza podréis organizar! Os envidio, Fran­cisco ¿Sabéis que en las endiabladas montañas de por allá se cazan osos como aquí jabalís? Nos enviaréis pieles magníficas. Los cazan con puñal, como ya sabéis; se espera al animal, y se llama su atención de cualquier manera; el caso es irritarle. El oso avanza entonces hacia el cazador y, al hallarse a cuatro metros de distancia, se levanta sobre las patas traseras. En ese momento se le hunde el acero en el corazón, como hizo Enrique con el jabalí en la última cacería. Es peligroso, pero vos sois valiente, Francisco, y ese peligro será para vos un verda dero placer.
-¡Ah! Vuestra Majestad aumenta mi disgusto. ¡Ya no volveré a cazar con vos!
-¡Pardiez! ¡Tanto mejor! -dijo el rey-. A ninguno de los dos nos conviene cazar juntos.
-¿Qué quiere decir Vuestra Majestad?
-Quiero decir que el venir conmigo de caza os causa tal placer y os emociona tanto que vos, que sois la habilidad en persona y que con cualquier arcabuz matáis una urraca a cien pasos, errasteis a veinte pasos, la última vez que cazamos juntos, a un enorme jabalí.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados