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La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.370

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Página 370 de 497


Indicando al rey la cuerda que servía de barandilla le dijo:
-Seguidme, señor.
Al llegar a la mitad de la escalera, Enrique se detuvo; estaba frente a una ventana que se abría sobre el patio de la p osada de A la Belle Etoile. Se veía en la escalera de enfrente correr a los soldados, los unos con espadas y los otros con antorchas.
De pronto, en el centro de un grupo, el rey de Navarra distinguió a De Mouy. Había entregado su espada y descendía tran quilamente.
-¡Pobre muchacho! -dijo Enrique-. ¡Tan abnegado y valiente!
-A fe mía, señor -observó la Mole-, notará Vuestra Majestad que tiene un aire de lo más tranqui lo; y mirad, hasta se ríe. Debe de estar maquinando alguna buena treta, porque ya sabé is que ríe muy pocas veces.
-¿Y aquel joven que estaba con vos?
-¿El señor Coconnas? -preguntó La Mole.
-Sí, el señor Coconnas, ¿qué ha sido de él?
-¡Oh, señor! No me inquieto en absoluto por él. Al ver a los soldados no me dijo más que esto:
»-¿Arriesgamos algo?
»-La cabeza -le respondí.
»-¿Y tú escaparás? .
»-Así lo espero.
»-Entonces yo también -me contestó.
»-Y os juro que se salvará, señor. El día que detengan a Coconnas os respondo de que será porque a él le convenga.
-Entonces-dijo Enrique-todo marcha perfectamente. Tratemos de volver al Louvre.
-¡Por Dios! Nada más sencillo, señor. Embocémonos en nuestras capas y salgamos; la calle está llena de gente que ha acudido al oír el tumulto y nos toma rán por curiosos.
En efecto, Enrique y La Mole encontraron la puerta abierta y no tuvieron otra dificultad para salir que el atravesar la ola de gente que invadía la calle.
Sin embargo, pudieron deslizarse hasta la calle de Averon. Al llegar a la de las Poleas, vieron a De Mouy y su escolta dirigidos por el capitán señor de Vancey que atravesaban la plaza de Saint-Germain d´Auxerre.
-¡Ah! -exclamó Enrique -. Parece que le llevan al Louvre. ¡Diablo! Las puertas van a estar cerradas... Preguntarán el nombre a todos los que entren y si me ven llegar un momento de spués que De Mouy, van a suponer que he estado con él.
-Pero señor-dijo La Mole-, podéis entrar en el Louvre por otro sitio que no sea la puerta.


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