Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Reina Margot (Alejandro Dumas)

La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.261

Indice General | Volver

Página 261 de 497


No creo en lo que me decís.
-Lo que os digo es tan cierto, sin embargo, hermano mío -replicó Enrique -, que si creyera tener un amigo verdadero renunciaría en su favor el poder que quiere conferirme el partido; pero -agregó suspiran do- no tengo ninguno.
-Quién sabe. Tal vez os engañáis.
-No, ¡por Dios! Excepto vos, hermano mío, no veo a nadie que me sea adicto; por eso, antes que dejar que aborte deshonrosamente una tentativa que podría encumbrar a algún hombre... indigno..., prefiero en verdad advertir al rey mi hermano todo lo que pasa. No nombraré a nadie ni citaré región ni fecha, pero le anunciaré la catástrofe.
-¡Gran Dios! -gritó Alençon no pudiendo reprimir su espanto -. ¿Qué decís? ¿Cómo? ¿Que vos, la única esperanza del partido desde la muerte del almirante, vos, hugonote convertido, mal convertido , según se dice, levantaréis el cuchillo sobre vuestros hermanos? Enrique, al hacerlo, ¿sabéis que entregáis a una segunda San Bartolomé a todos los calvinistas del reino? ¿Sabéis que Catalina no espera más que una ocasión semejante para exterminar a todos los supervivientes?
Y el duque, tembloroso, con el rostro cubierto de manchas rojas y lívidas, oprimía la mano de Enrique para suplicarle que renunciara a aquel proyecto que le perdía.
-¿Cómo? -preguntó Enrique con expresión de perfecta ingenuidad-. ¿Cre éis realmente, Francisco, que ocurrirían tantas desgracias? Contando con la palabra del rey, opino, sin embargo, que podría garantizar a los imprudentes.
-¡La palabra del rey Carlos IX, Enrique!... ¡Bah! ¿Acaso no la tenía el almirante? ¿Y Teligny? ¿No la teníais vos mismo? ¡Oh, Enrique! Soy yo quien os lo advierte: si obráis así, perderéis a todos; no sólo a ellos, sino a todos los que han tenido relaciones directas o indirectas con ellos.
Enrique pareció reflexionar un momento.
-Si yo hubiese sido un pr íncipe importante en la corte -dijo-, habría obrado de otro modo. En vuestro lugar, por ejemplo, Francisco, en vuestro lugar, como príncipe de Francia, heredero probable de la co rona...
Francisco sacudió la cabeza irónicamente.
-En mi lugar-dijo-, ¿qué h aríais vos?
-En vuestro lugar, hermano -respondió Enrique-, me pondría a la cabeza del movimiento para dirigirlo. Mi nombre y mi crédito responderán ante mi conciencia de la vida de los sediciosos y sacaría utilidad, para mí en primer lugar y para el rey después, de una empresa que de otra forma podría causar el mayor daño a Francia.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-497  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados