La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.141
Indice General
|
Volver
Página 141 de 497
Los espectadores tendrán oportunidad de hacer curiosas observaciones. Veremos quién viene y quién se queda.
-Tenéis razón, madre, lo dejaremos para mañana. Invitad, pues, por vuestra parte y yo haré lo mismo por la mía, o mejor dicho, no invitemos a nadie. Digamos solamente dónde nos proponemos ir, así cada uno hará lo que prefiera. Adiós, madre mía, voy a tocar el cuerno de caza.
-Abusáis de vuestras fuerzas, Carlos. Ambrosio Paré os lo repite sin cesar y tiene razón: es un ejercicio demasiado fuerte para vos.
-¡Bah! ¡Bah! ¡Bah! -dijo Carlos-. Quisiera estar seguro de que no moriré de otra cosa. Enterraré a todos los de mi familia, incluso a Enrique, que deberá sucedernos algún día, según pretende Nostradamus.
Catalina frunció el ceño.
-Hijo mío-dijo-, desconfiad sobre todo de las cosas que os parecen más imposibles y, entre tanto, cuidaos.
-Tocaré solamente dos o tres aires de caza para entretener a mis perros, que se mueren de fastidio los pobres. Debí soltarlos contra los hugonotes. Acaso se hubieran divertido.
Y Carlos IX salió de la habitación -de su madre, entró en su sala de armas, descolgó un cuerno de caza y se puso a soplar con un vigor que hubiera honrado al propio Rolando. Resultaba imposible comprender cómo de aquel cuerpo débil y enfermizo y de aquellos labios pálidos pudiese salir un soplido tan potente.
Catalina aguardaba en efecto a alguien, tal como se lo había dicho a su hijo. Un momento después de salir el rey, entró una de sus damas de honor y le habló en voz baja. La reina sonrió, se puso de pie, saludó a los cortesanos que la acompañaban y siguió a la mensajera.
El florentino Renato, el mismo a quien el rey de Navarra hiciera una acogida tan diplomática la noche de san Bartolomé, la aguardaba en el oratorio.
-¿Sois vos, Renato?-le dijo Catalina-. Os esperaba con impaciencia.
Renato hizo una reverencia.
-¿Recibisteis el mensaje que os escribí ayer?
-Tuve ese honor, señora.
-¿Habéis repetido, como os ordené, la prueba del horóscopo sacado por Ruggieri y que concuerda tan bien con la pro fecía de Nostradamus, según la cual reinarán mis tres hijos...? Las cosas se han modificado en estos últimos días, Renato, y pensé que era probable que el destino se mostrara menos amenazador.
-Señora -respondió Renato meneando la cabe za-, Vuestra Majestad no ignora que las cosas no modifican el destino, sino que, por el contrario, es éste el que gobierna las cosas.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-497
|