La Reina Margot (Alejandro Dumas) - pág.21
Indice General
|
Volver
Página 21 de 497
¿Lo entendéis así?
-Sí, señor -dijo Margarita, tratando de retirar la mano.
-Si es así-continuó el bearnés sin apartar los ojos de la puerta del gabinete-, como quiera que la primera prueba de una sincera alianza es la confianza más absoluta, voy a contaros, señora, en sus más secretos de talles, el plan que tengo concebido para salir victorioso de tantas enemistades.
-Señor... -susurró Margarita, volviendo a pesar suyo los ojos hacia el gabin ete, mientras el bearnés, al ver que su treta surtía efecto, sonreía para sus adentros.
-He aquí mi plan -prosiguió, fingiendo no advertir la confusión de la reina-. Voy a...
-Señor -gritó Margarita, levantándose súbitamente y cogiendo del brazo al rey-; ¡permitidme que respire... la emoción... el calor..., no sé..., me ahogo!
En efecto, Margarita se hallaba pálida y temblorosa como si hubiera estado a punto de desmayarse.
Enrique se dirigió hacia una ventana situada a cierta distancia y la abrió. La ventana daba sobre el río.
Margarita le siguió con la mirada.
-Silencio, silencio, Sire. Os lo suplico, por vuestro bien.
-Pero, señora, ¿no me habéis dicho que estamos solos? -dijo el bearnés, sonriendo a su manera.
-Sí, señor, pero ¿no habéis oído decir que por medio de un tubo introducido a través de un techo o de una pared se puede escuchar todo?
-Está bien, señora -replicó en voz baja el bearnés -. No me amáis, es cierto, pero sois una mujer honrada.
-¿Qué queréis decir, señor?
-Que si fuerais capaz de traicionarme, me hubieseis dejado continuar, puesto que yo mismo me traicionaba. Me habéis hecho callar. Sé ahora que hay alguien escondido aquí, que sois una esposa infiel, pero una fiel aliada, y en este momento -agregó sonriendo el bearnés- os confieso que me hace más falta la fidelidad política que amorosa.
-Sire... -murmuró confusa Margarita.
-Bueno, bueno, ya hablaremos de todo esto más adelante, cuando nos conozcamos mejor -dijo Enrique. Y luego, elevando la voz-: ¿Respiráis más libremente ahora ?
-Sí, Sire -afirmó Margarita.
-En ese caso -agregó el rey -no quiero importunaros por más tiempo. Os presento mis respetos y os ofrezco por anticipado mi buena amistad. Os ruego que la aceptéis como os la ofrezco, es decir, de todo corazón. Descansad y buenas noches.
Margarita levantó hacia su esposo unos ojos brillantes de gratitud a la vez que le tendía la mano.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-497
|