El tulipán negro (Alejandro Dumas) - pág.124
Indice General
|
Volver
Página 124 de 180
-Pero, ¿y si tarda?
-Suponed que tarde un día, hasta dos; pero esto es imposible, un aficionado a los tulipanes como él no tardará ni una hora, ni un minuto, ni un segundo en ponerse en camino para ver la octava maravilla del mundo. Pero, como decía, tarde un día, tarde dos, el tulipán estará todavía en todo su esplendor. Una vez visto el tulipán por el presidente, y todo quede dicho en el atestado dirigido por él, guardaréis una copia de ese atestado, Rosa, y le confiaréis el tulipán. ¡Ah! Si hubiésemos podido llevarlo nosotros mismos, Rosa, no habría abandonado mis brazos más que para pasar a los vuestros; pero esto es una ilusión en la que no hay que soñar -continuó Cornelius suspirando-. Otros ojos lo verán marchitarse. ¡Oh! Sobre todo, Rosa, antes de que lo vea el presidente, no lo dejéis ver a nadie. ¡El tulipán negro, buen Dios! ¡Si alguien viera el tulipán negro, lo robaría...! Oh!
-¿No me habéis dicho vos misma lo que temíais con respecto a vuestro enamorado Jacob? Si se roba
un florín, ¿por qué no robarían cien mil?
-Vigilaré, estad tranquilo.
-¿Y si en este momento se está abriendo?
-El caprichoso es muy capaz de ello -bromeó Rosa.
-Si lo hallarais abierto al entrar...
-¿Y bien?
-¡Ah, Rosa! Desde el momento en que se abra, recordad que no habrá ni un momento que perder para advertir al presidente.
-Y para preveniros a vos. Sí, comprendo.
Rosa suspiró, pero sin amargura y como una mujer que no solamente comienza a comprender una debilidad, sino a habituarse a ella.
-Regreso al lado del tulipán, señor Van Baerle, y tan pronto florezca, seréis advertido; una vez vos advertido, el mensajero partirá.
-¡Rosa, Rosa, ya no sé a qué maravilla del Cielo o de la Tierra compararos!
-Comparadme al tulipán negro, señor Cornelius, y quedaré muy halagada, os lo juro. Hasta la vista, señor Cornelius.
-¡Oh! Decid: hasta la vista, amigo mío.
-Hasta la vista, amigo mío -repitió Rosa un poco consolada.
-Decid: Amigo mío bienamado.
-¡Oh! Amigo mío...
-Bienamado, Rosa, os lo suplico, bienamado, bienamado, ¿verdad?
-Bienamado, sí, bienamado -dijo Rosa palpitante, embriagada, loca de alegría.
-Entonces, Rosa, ya que habéis dicho bienamado, decid también bienaventurado, decid feliz como jamás hombre alguno haya sido feliz y bajo el cielo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-180
|