El hombre de la máscara de hierro (Alejandro Dumas) - pág.196
Indice General
|
Volver
Página 196 de 295
-No, Sire, -respondió el superintendente, que vio la poco hábil indirecta; -como ignoraba que Vuestra Majestad tuviera tal deseo, y sobre todo que tuviese tanta prisa por ver a BelleIsle, no he hecho preparativos.
-Sin embargo, ¿no tenéis una embarcación?
-Cinco poseo, sire, pero unas están en Port y otras en Paimboeuf, y para legar adonde están y hacer que vengan, se necesitan a lo menos veinticuatro horas. ¿Quiere Vuestra Majestad que envíe un correo o que vaya yo por alguna de ellas?
-Dejad que pase vuestra calentura. Aguardad a mañana.
-Decís bien, Sire... ¿Quién sabe qué ideas tendremos mañana? -replicó Fouquet, ya libre de toda duda e intensamente pálido.
El rey se estremeció y alargó la mano hacia su campanilla; pero el ministro se le anticipó, diciendo:
-Sire, me da la calentura y estoy tiritando. Si estoy aquí un segundo más, es fácil que me desmaye. Déme Vuestra majestad licencia para ir a acostarme.
-En efecto, tiritáis, y da compasión veros. Recogeos, señor Fouquet; ya enviaré a preguntar por vuestra salud.
-Vuestra Majestad me colma de atenciones. Dentro de una hora estaré mucho mejor.
-Quiero que alguien os acompañe, -dijo el rey.
-Como os plazca, Sire; de buena gana me apoyaría en el brazo de alguno.
-¡Señor de D´Artagnan! -gritó el rey tocando de la campanilla.
-¡Oh! Sire, -repuso Fouquet riéndose de un modo que dio calambres al soberano, -¿para que me acompañe a mi casa me dais al capitán de mosqueteros? Es un honor muy equívoco, Sire. Me basta un simple lacayo.
-¿Por qué, señor Fouquet? ¿No me acompaña a mí el señor de D´Artagnan?
-Sí, Sire; pero cuando os acompaña es para obedecer, en tanto que yo...
-¿Qué?
-En tanto que yo, Sire, si entro en mi casa con vuestro capitán de mosqueteros, la gente va a decir que habéis mandado arrestarme.
-¡Arrestaros! -profirió Luis XIV, poniéndose todavía más pálido que fouquet.
-¿Por qué no, sire? -prosiguió Fouquet sin cesar de reírse. -Y apostaría que algunos se alegrarían de ello.
Esta salida desconcertó al monarca que, gracias a la habilidad de Fouquet, retrocedió ante la apariencia del golpe que estaba meditando, v al ver entrar a D´Artagnan, ordenó a éste que designara un mosquetero para que acompañase al superintendente.
-Es inútil, -repuso Fouquet; -espada por espada, prefiero a Gourville, que me está aguardando abajo; pero esto no impide que yo goce de la compañía dei señor D´Artagnan, que me gustaría que viese Belle-Isle, siendo tan perito en materia de fortificaciones.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-295
|