Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El hombre de la máscara de hierro (Alejandro Dumas)

El hombre de la máscara de hierro (Alejandro Dumas) - pág.166

Indice General | Volver

Página 166 de 295


La primera sangra, la segunda resiste.
-No, -repuso Athos, -Raúl morirá de esta.
-¡Voto al diablo! -exclamó D´Artagnan poniéndose sombrío. Después preguntó:
-¿Por qué le dejáis partir?
-Porque así lo quiere él.
-¿Y por qué no lo acompañáis?
-Porque no quiero verle morir. D´Artagnan miró en la cara al conde.
-Vos sabéis que pocas cosas me han dado miedo en mi vida, -repuso Athos apoyando el brazo en el de su amigo. -Pues bien, tengo un miedo incesante, insuperable; temo llegar al día en que sostendré entre mis brazos el cadáver de ese pobre muchacho.
-¡Oh! -exclamó D´Artagnan. -¡Cómo! ¡venís a poneros en presencia del hombre más valiente que decís haber conocido, de vuestro D´Artagnan, del hombre sin igual, como le nombrabais en otro tiempo, y con los brazos cruzados le decís que teméis a vuestro hijo muerto, cuando habéis visto cuanto verse pueda en este mundo! ¿A qué ese miedo, Athos? en la tierra, el hombre debe esperarlo y afrontarlo todo.
-Escuchad, amigo mío: después de haber gastado mis fuerzas en esa tierra de que me habláis, no he conservado más que dos religiones: la de la vida, o sea mis amistades y mi deber de padre; la de la eternidad, o sea el amor y el respeto de Dios. Ahora tengo la revelación de que si Dios permitiese que en mi presencia mi amigo o mi hijo exhalasen su postrer aliento... ¡Oh! ni siquiera quiero deciros eso, D´Artagnan.
-¡Decidlo! ¡Decidlo!
-Soy fuerte contra todo, menos contra la muerte de aquellos a quienes amo. Estoy viejo y se acabó el valor; pero si Dios me hiriese de frente y de esta suerte, le maldeciría, y un caballero cristiano no debe maldecir a Dios, D´Artagnan, trastornado por aquella violenta borrasca de dolores.
-D´Artagnan, amigo mío, vos que amáis a Raúl, vedle, -añadió Athos mostrando a su hijo; -nunca le abandona la tristeza. ¿Hay más terrible, más aflictivo, que asistir minuto por minuto a la incesante agonía de ese mísero corazón?
-Dejadme que hable con él, Athos, ¿Quién sabe?
-Probadlo; pero estoy convencido de que será en vano.
-No le prodigaré consuelos, sino que le serviré.
-¿Vos?
-Yo. ¿Sería la primera vez que una mujer volviese de su infidelidad? Voy allá.
Athos meneó la cabeza y continuó solo el paseo. D´Artagnan tomó por el atajo al través de las malezas, y al llegar a Raúl le tendió la mano y le dijo:


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-295  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados