El hombre de la máscara de hierro (Alejandro Dumas) - pág.162
Indice General
|
Volver
Página 162 de 295
-¡Athos! ¡Raúl!
-¡D´Artagnan! -respondieron los dos hidalgos.
-¡Mil rayos! ¡Abajo las armas! -gritó el capitán a los soldados. -Ya estaba y seguro de lo que decía.
Los soldados bajaron sus mosquetes.
-Pero, -preguntó Athos, -¿sin avisar nos fusilan?
-Era yo quien iba a fusilaros, -replicó D´Artagnan, -y si el gobernador no he hecho blanco, lo hubiera hecho yo, amigos míos. Es una suerte que yo haya tomado la costumbre de apuntar con toda clama, en vez de hacerlo instintivamente. Al apuntaros me ha parecido conoceros, y ¡qué dicha, amigos míos!
-¡Cómo! -exclamó el conde, -¿el que ha disparado contra nosotros es el gobernador de la fortaleza?
-En persona.
-¿Por qué ha disparado? ¿Qué le hemos hecho?
-¡Voto al diablo! Habéis recogido lo que os ha tirado el preso.
-Es verdad.
-El preso ha escrito algo en la fuente, ¿no es cierto?
-Sí.
-Me lo temí. -repuso D´Artagnan dando muestras de la mayor inquietud y apoderándose de la fuente para leer lo que en ella había escrito; y, palideciendo lanzó una exclamación de angustia y añadió: -¡Silencio! Aquí está el gobernador.
-¿Qué va a hacernos? -repuso Bragelonne.
-Callaos, por Dios, -dijo D´Artagnan. -Si sospechan que sabéis leer, habéis comprendido, por más que yo os quiera con toda mi alma y me haga matar por vosotros...
-¿Qué? -preguntaron a una Athos y Raúl.
-No os salvaré de un encierro perpetuo por mucho que logre salvaros de la muerte. Repito, pues, ¡silencio!
El gobernador atravesó el foso por medio de un puentecillo de tablas, y preguntó a D´Artagnan:
-¿Qué os detiene?
-Sois españoles y no comprendéis pizca de francés, -dijo el gascón en voz baja a sus amigos. Y volviéndose hacia el gobernador, añadió en voz alta: -¿No os lo dije? Estos caballeros son dos capitanes españoles a quienes conocí en Ipres el año pasado... No entienden el francés.
-¡Ah! -repuso con atención el gobernador e intentando leer los caracteres de la fuente de plata. Y al ver que D´Artagnan se la quitaba para borrarlos con la punto de su espada, exclamó: - ¿Qué hacéis? ¿Conque yo no puedo leer?...
-Es un secreto de Estado, -dijo el mosquetero; -y como sabéis que por orden del rey está condenado a muerte el que lo sepa, no hallo reparo en que leáis lo que dice la bandeja, pero inmediatamente después os hago fusilar.
Mientras D´Artagnan profería, entre formal e irónico, aquel apóstrofe, Athos y Raúl guardaban el más impasible silencio.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-295
|