Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El hombre de la máscara de hierro (Alejandro Dumas)

El hombre de la máscara de hierro (Alejandro Dumas) - pág.120

Indice General | Volver

Página 120 de 295


-Escuchad, -dijo Aramis abrazando al mosquetero, -vuelve a brillar el sol para vos: en adelante no tendréis que envidiar a nadie.
-¡Bah!
-Os predigo para hoy un acontecimiento que mejorará en tercio y quinto vuestro estado.
-¿De veras?
-Ya sabéis que yo estoy al corriente de noticias.
-Sí, sé.
-Porthos, ¿estáis?
-Partamos, -exclamó el gigante.
-Y abracemos a D´Artagnan, -añadió Aramis.
-Con toda el alma ¿Y los caballos?
-No faltan aquí, -repuso el gascón. -¿Queréis el mío?
-Gracias, Porthos tiene su caballeriza. Adiós D´Artagnan.
Los dos fugitivos subieron sobre sendos caballos y en presen cia del capitán de mosqueteros, que tuvo el estribo a Prothos y acompañó a sus amigos con la mirada hasta que los hubo perdido de vista.
-En otro tiempo, -murmuró D´Artagnan, -hubiera dicho que esos hombres huían; pero en la actualidad está tan cambiada la política, que a eso le llaman ir en comisión. En buena hora sea. Vamos a nuestros quehaceres.
Y el gascón entró filosóficamente en su alojamiento.

CÓMO SE RESPETA LA CONSIGNA EN LA BASTILLA

Fouquet, mientras su carroza lo llevaba como en alas del huracán, se estremecía de horror al pensar en lo que acababa de saber.
-¿Qué hacían, en su juventud esos hombres prodigiosos, -decía entre sí el superintendente, -si en la edad madura todavía tienen fibra para idear tales empresas y ejecutarlas sin pestañear?
A veces, Fouquet se preguntaba si cuanto le contó Herblay no era un sueño, y si al llegar él a la Bastilla no iba a encontrar una orden de arresto que le enviase adonde el rey destronado.
En esta previsión, el superintendente dio algunas órdenes selladas por el camino, mientras enganchaban los caballos, y las dirigió a D´Artagnan y a todos los jefes de cuerpo cuya fidelidad no podía ser sospechosa.
-De esta manera, -dijo entre sí Fouquet, -preso o no, habré servido cual debo la causa del honor. Como las órdenes no llegarán a su destino antes que yo, si vuelvo libre, no las habrán abierto, y las recobraré. Si tardo, será señal de que me habrá ocurrido alguna desgracia, y entonces nos llegará socorro a mí y al rey.
Así preparado, el superintendente llegó a la puerta de la Bastilla después de haber recorrido cinco leguas y media en una hora.
A Fouquet le sucedió completamente lo contrario que a Aramis. Por más que se nombró, por más que se dio a conocer, no consiguió que le permitiesen la entrada en la fortaleza.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-295  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados