Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)

El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas) - pág.944

Indice General | Volver

Página 944 de 970


-En tal caso, tendría deudas y las pagaría. -¿Un ruso? -O gastaría su dinero. -Después de todo, es posible. -Es seguro, pero déjame ir a mi observatorio, el francés puede efectuar su negocio sin que yo sepa la
cantidad exacta.
Pepino hizo una señal afirmativa, y sacando un rosario del bolsillo se puso a rezar algunas oraciones, mientras el empleado desapareció por la misma puerta que había dado paso al otro empleado y al bárón. Al cabo de unos diez minutos, el empleado apareció gozoso.
-¿Y bien? -preguntó Pepino a su amigo.
-¡Alerta! ¡Alerta! -respondió-, la suma es respetable.
-Cinco o seis millones, ¿no es verdad?
-Sí; ¿cómo lo sabes?
-Por un recibo de su excelencia el conde de Montecristo.
-¿Conoces al conde?
-Se le acredita sobre Roma, Venecia y Viena.
-¿Es posible? -exclamó -, ¿cómo lo has informado tan bien? -Te he dicho que se nos había avisado de

antemano. -Entonces, ¿por qué lo diriges a mí? -Para estar seguro de que es el hombre a quien buscábamos. -El es..., cinco millones. Una hermosa suma. ¿Eh, Pepino? -Sí. -No volveremos a ver otra parecida. -Al menos -respondió filosóficamente Pepino-, recogeremos alguna tajada. -¡Silencio! Ahí viene nuestro hombre. El empleado tomó la pluma, y Pepino el rosario. El uno escribía, el otro oraba cuando volvió a abrirse
la puerta. Danglars apareció radiante de satisfacción, acompañado del banquero, que le guió hasta la puerta. Detrás de Danglars salió Pepino. Según lo convenido, el carruaje que debía ir a buscar a Danglars esperaba delante de la casa Thomson y
French. El cicerone tenîa la portezuela abierta. El cicerone es un ser muy complaciente y que puede
destinarse a cualquier cosa. Danglars montó en el carruaje, ligero como un joven de veinte años. El cicerone cerró la portezuela y subió con el cochero. Pepino se acomodó detrás. -¿Quiere su excelencia ver San Pedro? -preguntó el cicerone. -¿Para qué? -repuso el barón. -Pues... para ver. -No he venido a Roma para ver -dijo en voz alta Danglars; después añadió en voz baja con una sonrisa
codiciosa:- he venido para tocar. Y tocó en efecto su camera, en la cual acababa de guardar una letra.
-Entonces, ¿su excelencia va...?
-A la fonda.
-A casa de Pastrini -dijo al cochero el cicerone.
Y el carruaje partió rápido, como carruaje de gran señor.
Diez minutos más tarde, el barón había entrado en su aposento, y Pepino se instalaba en un banco situado delante de la fonda, después de pronunciar unas palabras al oído de uno de aquellos descendientes de Mario y de los Gracos que hemos designado al principio de este capítulo, mozo que tomó a todo correr el camino del Capitolio.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 901 902 903 904 905 906 907 908 909 910 911 912 913 914 915 916 917 918 919 920 921 922 923 924 925 926 927 928 929 930 931 932 933 934 935 936 937 938 939 940 941 942 943 944 945 946 947 948 949 950 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-700   701-750   751-800   801-850   851-900   901-950   951-970  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados