El Caballero de la Maison Rouge (Alejandro Dumas) - pág.103
Indice General
|
Volver
Página 103 de 176
Usted me ha engañado, ha dicho que no amaba a Morand, pero no me ha dicho que amaba a otro.
-Señor -dijo el caballero-, ¿de qué Morand habla usted?
-De Morand el químico.
-Morand el químico está ante usted. Morand el químico y el caballero de Maison-Rouge son el mismo.
Y alargando la mano hacia una mesa cercana se puso la peluca negra que durante tanto tiempo le había hecho irreconocible a los ojos del joven republicano.
-¡Ah! Ya veo -dijo Maurice-. Usted no ama a Morand, porque éste no existe, pero el subterfugio no es menos despreciable.
El caballero hizo un gesto de amenaza.
-Señor -dijo Maurice-, ¿quiere dejarme hablar un instante con la señora? No será muy largo, se lo aseguro, -Geneviève hizo un gesto a Maison-Rouge invitándole a tener paciencia.-¡Usted me ha hecho el hazmerreír de mis amigos. Se ha servido de mí para sus complots y me ha utilizado como un instrumento. Esa es una acción infame por la que será castigada. Este hombre me matará ante usted, pero antes de cinco minutos también él yacerá a sus pies, o si vive, será para llevar su cabeza al cadalso.
-¡Morir él! -exclamó Geneviève-. ¡Llevar su cabeza al cadalso! Pero ¿usted no sabe que es protector mío y de mi familia, que daría mi vida por la suya, que si él muere, moriré yo, y que si usted es mi amor, él es mi religión?
-Quizás usted va a seguir diciendo que me ama -dijo Maurice-. La verdad es que las mujeres son muy débiles y cobardes -y volviéndose al joven realista-. Vamos, señor, debe matarme o morir.
-¿Porqué?
-Porque si usted no me mata, yo le detengo.
Maurice extendió la mano para cogerle del cuello.
-No defenderé mi vida -dijo el caballero de Maison-Rouge, arrojando sus armas en un sillón-. Tenga. Mi vida no vale por los remordimientos que sufriría si le matara, a usted a quien ama Geneviève.
-¡Usted siempre es bueno, magnánimo, leal y generoso, Armando! -exclamó Geneviève.
Maurice miraba a los dos con un asombro casi estúpido. El caballero dijo que iba a ir un momento a su habitación para esconder un retrato. Luego, cambió de idea y, expresando su confianza en Maurice, sacó de su pecho una miniatura de la reina y se la enseñó al joven republicano, al tiempo que le decía:
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-176
|