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Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.235

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Y comenzó a lamentarse de Earnshaw y de su ingrata condición.
-Este imbécil debe estar bebido -dijo Heathcliff-. ¿De qué te acusa, Hareton?
-¿Ha tenido usted alguna buena noticia, señor Heathcliff? -le pregunté-. Me parece encontrarle muy

animado. -No sé de dónde me van a llegar buenas noticias -respondió-A lo único que me siento animado es a
comer. Y al parecer hoy no se come aquí. -He quitado dos o tres groselleros -repuso el jo ven, pero volveré a colocarlos. Cati puso su lengua a contribución. -Queríamos plantar flores allí -afirmó- y yo tuve la culpa, porque fui quien se lo dijo a Hareton. -¿Y quién demonios te dio permiso para semejante cosa? Y a ti, Hareton, ¿quién te mandó obedecerla? Él callaba, pero ella continuó: -Bien puede usted cederme unas yardas del jardín para plantar flores después de que me ha quitado todas
mis tierras... -¿Tus tierras, desvergonzada? ¿Cuándo has tenido tierras tú? -Y mi dinero -remachó ella, pagando la mirada de odio de Heathcliff con otra igual, mientras
mordisqueaba un trozo de pan que le había sobrado de la comida. El amo quedó un momento confuso, pero enseguida se levantó y la miró con odio. -Vale más que se siente usted -dijo ella-. Hareton me defenderá si intenta usted pegarme. -Si Hareton no te echa fuera del salón ahora mismo, le apalearé hasta enviarle al infierno -barbotó Heath-cliff -. ¡Condenada bruja! ¿Conque quieres rebelarte contra mí? Échala, Hareton. ¿No me oyes? ¡Elena,
como esta moza aparezca ante mi vista otra vez, la mato! Hareton, en voz baja, trataba de persuadirla a que se fuera. -Llévala a rastras -ordenó ferozmente Heathcliff---. Nada de charla. Y se acercó dispuesto a hacerlo él en persona. -No le obedeceré nunca más, canalla-dijo Catalina-. Y Hareton no tardará en aborrecerle tanto como yo. -Cállate -dijo el joven-. No le hables así. -¿Vas a dejar que me pegue? -preguntó ella. -¡Vámonos! -respondió el joven. Pero Heathcliff la había alcanzado ya. -Ahora márchate tú -intimó a Earnshaw-. ¡Maldita bruja! ¡Esto es demasiado! Haré -que se arrepienta de
una vez.
La había agarrado por el cabello. Hareton trató de separarle de ella y le rogó que no la maltratase. Los ojos de Heathcliff despedían centellas. Ya iba yo a auxiliar a Catalina cuando, de pronto, él le soltó el cabello, la cogió por el brazo y la miró fijamente.


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