Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.196
Indice General
|
Volver
Página 196 de 249
¿Por qué me haces venir si sabes que esto no vale más que para disgustamos los dos?
Linton tembló de pies a cabeza y la miró suplicante y avergonzado. Mas ella no estaba de humor para soportar su extraña conducta.
-Mi padre está muy enfermo -siguió Cati-. Si no tenías ganas de que te viniese a ver debiste haberme avisado, y así yo no habría tenido que separarme de papá. Explícate claramente: no andemos con tonterías. No voy a andar de la ceca a la meca por esas afectaciones tuyas.
-¡Mis afectaciones! -murmuró el muchacho-. ¿A qué afectaciones te refieres, Cati? No te enfades, por Dios... Despréciame si quieres, porque verdaderamente soy despreciable, pero no me odies. Reserva el odio para mi padre. Respecto a mí, debe bastarte con el desdén.
-¡Qué tonterías estás diciendo, muchacho! -excla mó Cati excitada-. ¿Pues no está temblando? ¡Cual
quiera diría que teme que le pegue! Anda, vete... Es una barbaridad hacerte salir de casa con el propósito de que... ¿De qué? ¿Qué nos proponemos? ¡Suéltame la ropa! Nunca debiste haberte manifestado complacido de la compasión que yo sentía hacia ti cuando te veía llorando. Elena, dile tú que ese proceder suyo es vergonzoso. Levántate. ¡No te arrastres como un reptil!
Linton, llorando, se había dejado caer en el suelo y parecía sentir un terror convulsivo.
-¡Oh, Cati! -exclamó llorando-. Estoy procediendo como un traidor, sí, pero, si tú me dejas, ellos me matarán. Querida Cati: mi vida depende de ti. ¡Y tú has dicho que me amabasl ¡No te vayas, mi buena, mi dulce y amada Cati! ¡Si tú quisieras... él me dejaría morir a tu lado!
Viéndole tan acongojado, la señorita se compadeció.
-¿Si yo quisiera el qué? -preguntó-. ¿Quedarme? Explícate y te complaceré. Me vuelves loca con todo lo que dices. Séme franco, Linton. ¿Verdad que no te propones ofenderme? ¿No es cierto que evitarías que me hiciesen daño alguno, si estuviera en tu mano? Yo creo que para ti mismo eres en efecto cobarde, pero que
no serías capaz de traicionar a tu mejor amiga.
-Mi padre me ha amenazado --declaró el muchacho- y le tengo miedo... ¡No, no me atrevo a decírtelo!
-Pues guárdatelo -contestó Catl desdeñosamente-. Yo no soy cobarde. Ocúpate de ti. Yo por mí no tengo miedo.
El empezó a llorar y a besar las manos de la joven, pero no se resolvió a hablar.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-249
|