Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.194
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Me da la impresión de que me quiere ver únicamente por complacer a su padre. Y no me agrada venir por complacer a éste. Me alegro de que Linton esté mejor, pero me desagrada que se haya hecho menos afectuoso para conmigo.
-¿Usted cree que está mejor? -pregunté.
-Me parece que sí -respondió-, porque ya sabes cuánto le gustaba exhibir sus sufrimientos. No es que esté tan bien como me ha rogado que diga a papá, pero debe estar mejor.
-A mí me parece, señorita --contesté-, que está mucho peor.
Linton despertó en aquel momento sobresaltado y preguntó si alguien le había llamado por su nombre.
-No -dijo Cati. Debes haberlo soñado. No comprendo cómo puedes dormirte en el campo por la ma ñana.
-Me pareció oír a mi padre -dijo él-. ¿Estás segura de que no me ha llamado nadie?
-Segura en absoluto -dijo su prima-. Únicamente hablamos Elena y yo acerca de ti. Dime, Linton: ¿Estás
en realidad más fuerte que en el invierno? Porque si lo estás, es bien seguro que me quieres menos... Anda,
dime: ¿estás mejor?
Linton rompió en lágrimas al contestar.
-Sí...
Y seguía mirando a un lado y a otro, bajo la obsesión de la voz de Heathcliff.
Cati se puso en pie.
-Tenemos que marcharnos -le afirmó- y me voy muy decepcionada. Pero a nadie se lo diré. No te figures que por miedo al señor Heathcliff.
-¡Cállate! -murmuró Linton-. Mira, allí está.
Cogió el brazo de Cati y quiso re tenerla, pero ella se soltó presurosamente de él y llamó a Minny, que acudió enseguia.
-El jueves volveré, Linton -gritó-. ¡Adiós! ¡Va mos, Elena!
Y nos fuimos. Él casi no reparó en ello, tanta era la preocupación que le producía la llegada de su padre.
En el camino Cati sintió, en lugar del disgusto que la había invadido, una especie de compasión y sentimiento, combinado con dudas sobre las verdaderas circunstancias mentales y materiales en que se hallaba Linton. Yo participaba de ellas, pero le aconsejé que reservásemos nuestro juicio hasta la siguiente entrevista. El señor nos pidió que le contáramos lo sucedido. Cati se limitó a transmi tirle la expresión de la gratitud de su sobrino refiriéndose muy por encima a lo demás. Yo la imité, porque en verdad no sabía qué decir.
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