Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.188
Indice General
|
Volver
Página 188 de 249
»Yo comprendí que decía lo que sentía y que debía perdonarle, aunque fuera para reñir un instante después. A pesar de la reconciliación, los dos nos pasamos el tiempo llorando. Me dolía pensar en el mal carácter de Linton, porque me hacía cargo de que incomodaría siempre a sus amigos y a sí mismo.
»Desde esa noche le visité siempre en su habitación. Su padre había regresado al día siguiente. Que yo recuerde, sólo tres días hemos estado en buena relación y contentos. El resto del tiempo, todas las visitas han transcurrido angustiosamente, ora por el egoísmo que Linton demuestra, ora por lo que dice que sufre. Pero me he acostumbrado y ya no me disgusto. En cuanto al señor Heathcliff, procura deliberadamente no encontrarse conmigo. El domingo, al llegar, le oí injuriar a Linton por el modo que había tenido de comportarse conmigo el día anterior. No sé cómo lo sabría, a no ser que estuviera escuchando. Linton, en efecto, me había molestado. Yo en tré y le dije a Heathcliff que eso era cosa mía exclusivamente. Él se echó a reír y me contestó que se alegraba de que tomase la cosa de ese modo. Recomendé a Linton que en lo sucesivo me dijera en voz baja las cosas que pudieran hacer creer a los demás que disputábamos.
»Ya lo has oído, Elena. Si dejo de ir a las «Cumbres» habrá dos personas que sufran. Si no se lo dices a papa y sigo yendo, nadie sufrirá nada. ¿Verdad que no se lo dirás? Sería una crueldad muy grande.
-Ya lo pensaré, señorita -repuse-. No quiero contestarle sin pensarlo.
Y lo pensé, pero fue en presencia de mi amo, a qu ien relaté todo lo sucedido, menos el detalle de las charlas de Linton con Cati, y sin aludir a Hareton. El señor se disgustó mucho más de lo que aparentó. A la siguiente ma ñana Cati supo que yo había traicionado su secreto y también que las visitas se habían terminado. Lloró y rogó a su padre que se compadeciese de Linton. Lo más que pudo conseguir fue que su padre escribiera al muchacho diciéndole que podía venir a la «Granja» si gustaba, pero que Cati no volvería a «Cumbres Borrascosas». E imagino que si hubiese sabido cuál era el carácter y el verdadero estado de salud de su sobrino, ni siquiera hubiera accedido a darle aquel pobre consuelo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-249
|