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Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.182

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Los criados me dijeron que no la habían visto. Escuché junto a la puerta del señor. El silencio era absoluto. Volví a su habitación, apagué la luz y me senté
junto a la ventana.
Brillaba una luna espléndida. Una ligera capa de nieve cubría el suelo. Pensé que acaso la joven habría resuelto bajar a tomar el aire al jardín. Al ver una figura que se deslizaba junto a la tapia creí que era la señorita, pero cuando salió de las sombras reconocí a uno de los criados. Durante un rato miró la carretera, después salió de la finca y volvió a aparecer llevando de la brida a Minny. La señorita iba a su lado. El criado condujo cautelosamente la jaca a la cuadra. Cati entró por la ventana del salón y subió sigilosamente
a la alcoba. Cerró la puerta y se quitó el sombrero. Cuando estaba despojándose del abrigo, yo me levanté de pronto. Al verme, la sorpresa la dejó inmóvil.
-Mi querida señorita -le dije, aunque me sentía tan agradecida por lo bien que me había cuidado que me faltaban las fuerzas para reprenderla-. ¿Adónde ha ido us ted a estas horas? ¿Por qué se empeñó en engañarme? Dígame dónde ha estado.
-No he ido más que hasta el final del parque -me aseguró.
-¿No ha ido a otro sitio?
-No.
-¡Oh, Catalina! -exclamé disgustada-. Bien sabe usted que ha obrado mal, porque de lo contrario no me diría esa mentira. No sabe cuánto me afecta. Preferiría es tar tres meses enferma, que oírle decir una cosa falsa.
Se acercó a mí y me abrazó.
-No te molestes, Elena -me dijo-. Te lo contaré todo. No sé mentir.
Le prometí que no la reñiría, y nos sentamos junto a la ventana. Ella.empezó su relato.
-Desde que enfermaste, Elena, he ido diariamente a «Cumbres Borrascosas», excepto tres dí as antes y dos después de haber salido tú de tu cuarto. A Miguel le soborné para que me sacase a Minny de la cuadra todas las noches, dándole estampas y libros. No le reñirás a él tampoco, ¿eh? Solía llegar a las «Cumbres» a las seis y media y me estaba dos horas. Luego volvía a casa galopando. No creas que era una diversión: más bien me he sentido desgraciada allí en muchas ocasiones. Si me he sentido feliz una vez cada semana, ha sido todo lo más.


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