Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.134
Indice General
|
Volver
Página 134 de 249
»-Bien: pues allá tú -repliqué-. Yo he hecho lo que debía. Ahora, entra y que te mate si quiere.
»Cerré la ventana y me volví junto a la lumbre sin afectar por su suerte una hipócrita ansiedad que estaba muy lejos de sentir. Earnshaw, furioso, me increpó con violencia, acusándome de cobarde y diciéndome que aún amaba al villano. Pero en lo que yo pensaba en el fondo, sin sentir remordimiento alg uno de conciencia, era en lo muy conveniente que sería para Earnshaw que Heathcliff le librara del peso de la vida y en lo muy conveniente que sería para mí que Hindley me librase de Heathcliff. Mientras yo reflexionaba sobre estos temas, el cristal de la ventana saltó en pedazos, y a través del agujero apareció el negro rostro de aquel hombre. Pero como el batiente era demasiado estrecho para que pasase, sonreí, pensando que me hallaba a salvo de él. Heathcliff tenía el cabello, y la ropa cubiertos de nieve, y sus dientes agudos como los
de un antropófago brillaban en la oscuridad.
»-Abreme, Isabel, o te arrepentirás -rugió.
»-No quiero cometer un crimen -repuse-. El señor Hindley te espera con un cuchillo y una pistola.
» -Ábreme la puerta de la cocina -respondió.
»-Hindley llegará antes que yo -alegué-. ¡Poco vale ese cariño que tienes hacia Catalina, cuando no arrostras por él un poco de nieve! En tu lugar, Heathcliff, yo iría a tenderme sobre su tumba como un perro fiel. ¿No es verdad que ahora te parece que no vale la pena vivir? Me has hecho comprender que Catalina era la única alegría de tu vida. No sé cómo vas a poder existir sin ella.
»-¡Ah! -exclamó Hindley dirigiéndose hacia mi-. ¿Está ahí Heathcliff? Si logro sacar el brazo podré...
»Temo que me consideres como una malvada, Elena. El caso es que yo no hubiera contribuido a que atentaran contra la vida de aquel hombre por nada del mundo. Pero confieso que experimenté una desilusión cuando alargó el brazo hacia Earnshaw a través de la ventana y le arrancó el arma.
»Al hacerlo, la pistola se disparó y el cuchillo fue a cerrarse clavándose en la mano de su propio dueño. Heathcliff se lo quitó a viva fuerza, sin cuidarse de que, al hacerlo, el filo desgarraba la carne de Hindley. Después, con una pie dra rompió las maderas de la ventana y pudo pasar.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-249
|