Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.130
Indice General
|
Volver
Página 130 de 249
Es capaz de venir con tal de perturbar a Eduardo. No me atrevo a quedarme por temor a que acuda esa idea a su malvada cabeza. Además, Eduardo no se ha portado bien, ¿no es cierto? Sólo por absoluta necesidad me he refugiado aquí. Si me hubieran dicho que estaba levantado, me habría quedado en la cocina, para calentarme y pedirte que me llevases lo más necesario a fin de huir de mi... ¡de ese maldito demonio hecho hombre! ¡Estaba, furioso! ¡Si llega a cogerme! Siento que Earnshaw no sea más fuerte que él, porque, en ese caso, no me hubiera marchado has ta ver cómo le aniquilaba.
-Hable más despacio, señorita -interrumpí -. De lo contrario, se le va a caer el pañuelo que le he puesto y va a volver a sangrarle ese corte. Beba el te, respire y no se ría tanto. No va bien, ni con su estado ni con lo ocurrido en esta casa.
-Tienes razón -repuso-. Pero oye cómo llora esa niña. Haz que se la lleven siquiera por una hora. No estaré aquí mucho más tiempo.
Llamé a una criada, le entregué a la niña y pregunté a Isabel qué era lo que la había decidido a abandonar «Cumbres Borrascosas» en una noche como aquélla, y por qué no quería quedarse.
-Debiera y quisiera hacerlo para atender y consolar a Eduardo y cuidar de la niña, ya que ésta es mi verdadera casa. Pero Heathcliff no me dejaría. ¿Crees que soportaría el saber que yo estaba tranquila, y que aquí reinaba la paz? ¡Se apresuraría a venir a perturbarnos! Estoy segura de que me odia tanto que no puede soportar mi presencia. Cada vez que me ve, los músculos de su cara se contraen en una expresión de odio. Ahora bien: como no puede soportarme, estoy segura de que no va a perseguirme a través de toda Inglaterra. Así pues, debo irme muy lejos. Ya no deseo que me mate: prefiero que se mate él. Ha conseguido extinguir mi amor. Ahora me siento libre. Sólo puedo recordar cómo le amaba, pero de un modo vago, y aun imaginar como le amaría si... Pero no: aunque me hubiese adorado, no habría dejado de mostrar su infernal carácter. Sólo un gusto tan pervertido como el de Catalina podía llegar a tener afecto hacia este hombre. ¡Qué monstruo! Quisiera verle, completamente borrado del mundo y de mi memoria.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-249
|