Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.110
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Earnshaw no me vio a mí; fui más afortunada. Pero un momento después llegó José con Hareton, en cuyo cuarto yo me había refugiado, y me dijo:
»-Me parece que ya está la casa vacía. Queda sitio para las dos: usted y su soberbia. Ocúpelo y permanezca con el que todo lo ve y todo lo sabe y no desprecia ni aun las malas compañías.
»Me instalé en una silla al lado del fuego, y a poco me dormí profundamente. Pero mi sueño, aunque agradable, duró muy poco. Heathcliff al llegar me despertó y me preguntó amablemente qué hacía allí. Le dije que no me había acostado todavía porque él tenía en el bolsillo la lla ve de nuestro cuarto. La expresión «nuestro» le ofendió inmensamente. Juró que no era ni sería jamás mío, y dijo... Pero te hago gracia de su lenguaje y de su comportamiento habitual. El procura excitar mi odio por todos los medios. Su modo de obrar me produce a veces una estupefacción que me hace olvidar el terror que siento. Y eso que un tigre o una serpiente no me atemorizarian mas que él. Me habló de la enfermedad de Catalina y culpó a mi hermano de ser el causante de ella, agregándome que me considerase como si yo fuese el propio Eduardo a efectos de vengarse...
»¡Le aborrezco! ¡Qué desgraciada soy y qué necia he sido! Pero no hables en casa de todo esto. Te espero con ansia. No faltes.
Isabel.-
CAPÍTULO XIV
Tan pronto como leí la carta me fui a ver al amo y le dije que su hermana estaba en «Cumbres Borrascosas» y que me había escrito interesándose por Catalina, manifestándome que tenía interés en verle a él y que deseaba recibir alguna indicación de haber sido perdonada.
-Nada tengo que perdonarle -contestó Linton-Vete a verla si quieres, y dile que no estoy enfadado sino entristecido, porque pienso, además, que es imposible que sea feliz. Pero que no piense que voy a ir a verla Nos hemos separado para siempre. Sólo me haría rectificar si el puerco con quien se ha casado se marchara de aquí.
-¿Por qué no le escribe unas líneas? -insinué suplicante.
-Porque no quiero tener nada en común con la familia Heathcliff -respondió.
Tal frialdad me deprimió infinitamente. En todo e tiempo que duró mi camino hacia las «Cumbres» no hice más que pensar en la manera de repetir, suavizadas, a Isabel las palabras de su hermano.
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