Cumbres Borrascosas (Emily Bronte) - pág.89
Indice General
|
Volver
Página 89 de 249
Todo se ha estropeado por esa obsesión de oír hablar mal de sí mismas que constituye la manía de ciertas personas. Si Eduardo no hubiese oído lo que hablábamos, ¿le hubiese sucedido algún mal por ello? Después de que me soltó aquella rociada, cuando yo acababa de reñir con Heathcliff por él, ya no me importaba nada lo que pasase entre ellos, puesto que, sucediera lo que sucediera, quedaríamos distanciados durante mucho tiempo. Ya que no puedo seguir siendo amiga de Heathcliff, y ya que Eduardo no deja de ser celoso, procuraré desgarrarles el corazón a los dos desgarrando el mío propio. ¡Así acabaremos antes! Pero eso sólo lo haré en caso extremo, y no quiero que a Linton le coja de sorpresa. Hasta ahora ha procedido con discreción y ha procurado no provocarme. Hazle comprender que sería peligroso abandonar esa línea de conducta. Recuérdale la violencia de mi carácter y lo fá cilmente que me enfurezco. ¡Si consiguieras que desapareciese esa expresión de frialdad que tiene en el semblante y lograras que me tratase con más afecto!
Debía resultar exasperante para la señora la serena indiferencia con que recibí sus instrucciones. Yo presumí que una persona que podía especular de antemano sobre el giro que daría a sus arrebatos de ira podría, de propo nérselo, dominar también esos arrebatos. Y no me pare ció ser yo la llamada a multiplicar los disgustos de su ma rido mediante aquella especie de coacción. Así que nada dije al amo, cuando éste acudió, pero me atreví a escuchar a fin de ver si disputaban. El amo habló primero.
-Quédate donde estás, Catalina -dijo, sin rencor, y muy, abatido-. No he venido ni a disputar ni a hacer las paces. Sólo deseo que me digas si, después de lo ocurrido, tienes el propósito de seguir siendo amiga de...
-¡Y yo te pido que me dejes en paz! -respondió ella golpeando el suelo con el pie-. No hablemos de ello ahora. Tú no perderás tu sangre fría, porque por tus venas no corre más que agua helada, pero mi sangre está hirviendo y tu frialdad me excita hasta lo inconcebible.
-Responde a mi pregunta -repuso el señor-. Tus violencias no me asustan. Ya he visto que, cuando te lo
propones, permaneces tan imperturbable como cualquiera. ¿Estás dispuesta a prescindir de Heathcliff, o prefieres prescindir de mí? No cabe ser amiga de los dos a la vez, y te exijo que te decidas por uno de nosotros.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-249
|