Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Hacia el abismo (Alfonso Daudet)

Hacia el abismo (Alfonso Daudet) - pág.32

Indice General | Volver

Página 32 de 164


cia dichosa en aquel hombre que, hacía un momento, cuando
suplicaba, se había mostrado dulce como un niño y al que
ahora el temor de ser rechazado ponía terrible como un león
desencadenado, acabó de desarmarla.
-¡Seguirle a usted! -repitió. -¿Qué razón podré dar?
¿Qué pretexto?

E R N E S T O D A U D E T

46

-La salvación de su fortuna -replicó Dalassene que tenía
respuesta a todo y que se tranquilizaba viendo que Lucía re-
sistía ya débilmente. -Solamente podrá usted salvar sus bienes
volviendo a Chambery.
-Pues bien -dijo la joven falta ya de fuerzas, -váyase us-
ted en seguida. Me reuniré con usted después, mañana.
El león se transparentó de nuevo a través del amante.
-Ni después, ni mañana; en seguida. Si dejase a usted
detrás de mí, se arrepentiría. La tengo a usted, mi adorada, y
la guardo. Mis medidas están tomadas para marcharme esta
noche; se vendrá usted conmigo.
Lucía estaba ya muy debilitada por la perspectiva em-
briagadora que Roberto acababa de pintarle, y la mirada con
que él acompañaba sus palabras y con que las confirmaba,
dándoles más fuerza, acabó con lo que quedaba de voluntad
a la joven, que, hipnotizada, no fue ya entre las manos de su
dueño más que una criatura inerte, bruscamente sometida a la
obediencia y a la que bastaba ordenar, en nombre del amor,
para que se sometiese por completo. De lejos, hubiera podi-
do resistirle; de cerca, no podía, y por eso quería Roberto lle-
vársela con él sin darle tiempo para reflexionar y detenerse
antes de quedar irreparablemente comprometida.
La joven, sin embargo, como si midiese la profundidad
del abismo en que iba a precipitarse, luchaba aun, pero con
un acento que ya confesaba la derrota.
-¡No exija usted eso de mí, Roberto! -suspiró. -Si le es-
cuchase, estaría perdida.

H A C I A E L A B I S M O

47

-Estaría usted salvada -exclamó Roberto con ímpetu,
-salvada de la más horrible existencia, de una cautividad mi-
serable...
La entrada repentina de Clara, seguida de la Gerard, de-


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-164  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados