Hacia el abismo (Alfonso Daudet) - pág.28
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unidos por toda la vida. Estaba convenido entro ellos que
Roberto volvería al día siguiente, pero en el día siguiente,
estalló la Revolución, el pueblo tomó e incendió la Bastilla, y
el papel del joven noble en aquella jornada que los suyos
juzgaban criminal, hizo que le arrojasen de casa de su novia
como de la de su abuelo.
¡Cuántas lágrimas vertió Lucía aquel día y los siguientes!
¡Qué crueles fueron las pruebas a que la sometió el inexora-
ble rigor de su padre, la severidad de aquel marido por el que
no sentía más que aversión y la imposibilidad de volver a ver
al ausente cuya imagen permanecía grabada en su corazón!
¡Con cuántos sufrimientos había pagado su obediencia, su
resignación y su fidelidad al deber! El alma de la joven estaba
de ello dolorida, pues conservaba toda su fuerza aquel amor
del que ella se empeñaba en no curarse.
H A C I A E L A B I S M O
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La vuelta imprevista de Roberto, después de cuatro
años, la encontraba, pues, imposibilitada para ocultar que la
amaba aún tan vivamente como en otro tiempo y que nunca
conseguiría olvidarle. Convencida de su impotencia para no
revelar delante de él el estado de su alma, dichosa de volverle
a ver y temiendo las consecuencias del encuentro, estaba Lu-
cía violentamente emocionada. Roberto lo estaba tanto como
ella. La alegría de poder hablar libremente le transfiguraba; la
llama de sus ojos iluminaba y daba expresión de gozo a aque-
lla cara poco antes impasible y sombría. Roberto avanzó con
los brazos abiertos murmurando.
-¡Lucía! ¡Mi querida Lucía!
La joven se sintió vencida al encontrar en el acento de
Roberto la apasionada ternura de los tiempos pasados, pero
tuvo bastante valor para esquivar el abrazo y bastante presen-
cia de ánimo para prevenir las palabras que ella esperaba y
temía.
-Deploro vivamente lo que acaba de pasar, Roberto
-dijo. -Había esperado que su abuelo de usted se prestaría a
la reconciliación.
Detenido en su ímpetu, Dalassene logró disimular su
decepción y sin recriminar, sin quejarse, siguió a Lucía al te-
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