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La otra vuelta de tuerca (Henry James) - pág.47

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De manera que usted no habría hecho esa declaración si no hubiese habido una excepción. ¿Cuál es esa excepción, y a qué episodio, observado personalmente por usted, se refería aquella vez?
   Era una pregunta tremendamente grave, pero la ligereza no era nuestro fuerte; así que, antes de que el gris amanecer nos obligara a separarnos, yo ya tenía la respuesta. Lo que la señora Grose había pensado en aquella ocasión encajaba perfectamente en el cuadro. Era nada menos la circunstancia de que, por un periodo de varios meses, Quint y el muchacho habían estado constantemente juntos. Debo decir, para hacer honor a la verdad, que ella se había permitido criticar aquella alianza tan estrecha y señalar su incongruencia, y hasta expresar abiertamente su oposición a la señorita Jessel. Ésta le respondió, con el mayor descaro, que se ocupara de sus propios asuntos; y fue entonces cuando la buena mujer apeló directamente al pequeño Miles. Cuando la presioné un poco más, me enteré de que había dicho al joven caballero que a ella le agradaría que no olvidara su condición social.
   Tuve que volver a presionarla.
   -¿Le recordó usted que Quint era un criado vulgar?
   -¡Por supuesto! Y fue su respuesta, por una parte, lo que me hizo saber que era malo.
   -¿Qué fue lo otro? -esperé-. ¿Repitió Miles a Quint las palabras de usted?
   -No, no fue eso; no lo hizo -sus palabras seguían impresionándome-. De cualquier modo, estaba convencida de que no lo haría. Pero ocultaba ciertas cosas.
   -¿Cuáles?
   -Que habían estado juntos, como si Quint fuera su tutor y la señorita Jessel fuera la institutriz sólo de la niña. Quiero decir que ocultaba que salía con aquel hombre y pasaba horas enteras a su lado.
   -¿Negaba, entonces...? ¿Decía que no había estado? -su asentamiento era tan visible, que me vi impulsada a añadir, un momento después-: Comprendo, Miles mentía.
   -¡Oh...! -murmuró la señora Grose, sugiriendo que aquello no era lo que importaba; y apoyó la sugerencia con una observación posterior-: Verá, después de todo, a la señorita Jessel no le importaba.


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