Imperio ruso bajo Pedro El Grande (Voltaire) - pág.50
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armar en tiempo de Heraclius cuarenta mil bar-
cas pequeñas, presentarse ante Constantinopla para
sitiarla e imponer un tributo a los césares griegos.
Pero el gran knes Vladimiro, ocupado en introducir
en su hogar el cristianismo, y fatigado con las disensiones
intestinas de su casa, debilitó más aún sus
Estados repartiéndolos entre sus hijos. Casi todos
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VOLTAIRE
fueron presa de los tártaros, que dominaron a Rusia
durante doscientos años. Iván Basilides la libertó y
la engrandeció; pero después de él, las guerras civiles
la arruinaron.
Antes de Pedro el Grande estaba Rusia muy lejos
de ser tan potente, de tener tantas tierras cultivadas,
tantos súbditos, tantas rentas como en nuestros
días. No poseía nada en Finlandia, nada en Livonia,
y la Livonia sola vale más de lo que ha valido en
mucho tiempo la Siberia. Los cosacos no estaban
sometidos; los naturales de Astracán obedecían mal;
el poco comercio que se hacía no era ventajoso. El
mar Blanco, el Báltico, el Ponto Eusino, el de Azof
y el mar Caspio eran completamente inútiles a una
nación que no tenía ni un buque y que hasta en su
lengua faltaba la palabra para expresar una flota. Si
bastase con ser superior a los tártaros y pueblos del
Norte hasta la China, Rusia gozaba de esta ventaja;
pero era necesario igualarse a las naciones civilizadas
y ponerse en estado de adelantar un día a muchas.
Tal empresa parecía impracticable, puesto que
no había un sola navío sobre los mares; que se ignoraba
absolutamente en tierra la disciplina militar;
que apenas se fomentaban las manufacturas más
sencillas, y que la agricultura misma, que es el primer
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