Imperio ruso bajo Pedro El Grande (Voltaire) - pág.46
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El patriarca de Rusia fue desde entonces consagrado
por los obispos rusos, no por el patriarca de
Constantinopla. Siguió en jerarquía en la Iglesia
griega al de Jerusalén; pero de hecho fue el único
patriarca libre y poderoso, y, por consiguiente, el
único real. Los de Jerusalén, Constantinopla, Antioquía
y Alejandría no son más que los jefes mercenarios
y envilecidos de una Iglesia esclava de los
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HISTORIA DEL IMPERIO RUSO BAJO...
turcos. Los mismos de Antioquía y de Jerusalén no
están considerados como patriarcas, y no tienen
mayor valimiento que los rabinos de las sinagogas
establecidos en Turquía.
De un hombre que ha llegado a ser patriarca, de
todas las Rusias desciende Pedro el Grande en línea
recta. Bien pronto estos primeros prelados quisieron
compartir la autoridad de los zares. No bastaba
que el soberano desfilase con la cabeza descubierta,
una vez al año, ante el patriarca, conduciendo su
caballo por la brida. Estos respetos exteriores no
sirven más que para irritar la sed de dominio. Este
furor de dominar causó, grandes desórdenes, como
en otras partes.
El patriarca Nicón, a quien los frailes miraban
como un santo y que ocupaba la silla desde la época
de Alejo, padre de Pedro el Grande, quiso, elevar su
jerarquía por encima del trono; no solamente usurpaba
el derecho de sentarse en el Senado al lado del
zar, sino que pretendía que no pudiese hacerse la
guerra ni la paz sin su consentimiento. Su autoridad,
sostenida por sus riquezas y por sus intrigas, por el
clero y por el pueblo, mantenía a su señor en una
especie de sujeción.
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