Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift)

 

Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift) - pág.78

Indice General | Volver

Página 78 de 233



     Nada me enfurecía y mortificaba tanto como el enano de la reina, el cual, siendo de la más baja estatura que nunca se vio en aquel país -pues, en verdad, creo que no llegaba a los treinta pies-, se tornó insolente al ver una criatura tan por bajo de él, de modo que siempre hacía el baladrón y el buen mozo al pasar por mi lado en la antecámara cuando yo estaba de pie en alguna mesa hablando con los caballeros y las damas de la corte, y rara vez dejaba de soltar alguna palabra punzante a propósito de mi pequeñez, de lo cual sólo podía vengarme llamándole hermano, desafiándole a luchar y con las agudezas acostumbradas en labios de los pajes de corte. Un día, durante la comida, este cachorro maligno estaba tan amostazado por algo que le había dicho yo, que, subiéndose al palo de la silla de Su Majestad la reina, me cogió por mitad del cuerpo, conforme yo estaba sentado, totalmente desprevenido, y me echó dentro de un gran bol de plata lleno de crema, y luego escapó a todo correr. Caí de cabeza, y a no ser un buen nadador lo hubiera pasado muy mal, pues Glumdalclitch estaba en aquel momento al otro extremo de la habitación, y la reina se aterrorizó de modo que le faltó presencia de ánimo para auxiliarme. Pero mi pequeña niñera corrió en mi auxilio y me sacó cuando ya había tragado más de media azumbre de crema. Me llevaron a la cama, y se vio que, por mi fortuna, no había recibido otro daño que la pérdida de un traje, que quedó completamente inservible. El enano fue bravamente azotado y, como añadidura, obligado a beberse el bol de crema en que me había arrojado, y nunca más recobró su favor, pues poco después la reina lo regaló a una dama de mucha calidad. Así que no volví a verle, con gran satisfacción mía, pues no sé decir a qué extremo hubiese llevado su resentimiento este bribón endemoniado.
     Ya antes me había jugado una mala pasada, que hizo reir a la reina, aunque al mismo tiempo se disgustó tan profundamente que estuvo a punto de despedirle, y sin duda lo hubiese hecho a no ser yo lo bastante generoso para interceder. Su Majestad la reina se había servido un hueso de tuétano, y cuando hubo sacado éste volvió a poner el hueso en la fuente derecho como antes estaba.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-233  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados