Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift)

 

Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift) - pág.76

Indice General | Volver

Página 76 de 233


Me pusieron una mesa sobre aquella misma en que comía Su Majestad y junto a su codo izquierdo, y una silla para sentarme. Glumdalclitch se subía de pie en una banqueta puesta en el suelo para servirme y cuidar de mí. Yo tenía un juego completo de platos y fuentes de plata y otros útiles, que en proporción a los de la reina no eran mucho mayores que los que suelen verse del mismo género en cualquier tienda de juguetes de Londres para las casas de muñecas. Todos los guardaba en su bolsillo mi pequena niñera dentro de una caja de plata, y ella me los daba en las comidas conforme los necesitaba, siempre limpiándolos ella misma. Nadie comía con la reina más que las dos princesas reales: la mayor, de dieciséis años, y la menor, de trece y un mes entonces. Su Majestad solía poner en uno de mis platos un poquito de comida, del cual yo cortaba y me servía, y era su diversión verme comer en miniatura. Porque la reina -que por cierto tenía un estómago muy débil- tomaba de un bocado tanto como una docena de labradores ingleses pudiera comer en una asentada, lo que para mi fue durante algún tiempo un espectáculo repugnante. Trituraba entre sus dientes el ala de una calandria, con huesos y todo, aunque era nueve veces mayor que la de un pavo crecido, y se metía en la boca un trozo de pan tan grande como dos hogazas de doce peniques. Bebía en una copa de oro sobre sesenta galones de un trago. Sus cuchillos eran dos veces tan largos como una guadaña puesta derecha, con su mango. Cucharas, tenedores y demás instrumentos guardaban la misma proporción. Recuerdo que cuando Glumdalclitch, por curiosidad, me llevó a ver una de las mesas de la corte, donde se levantaban a la vez diez o doce de aquellos enormes tenedores y cuchillos, pensé no haber asistido en mi vida a un espectáculo tan terrible.
     Es costumbre que todos los viernes -que, como ya he advertido, son sus sábados-, la reina y el rey, con su real descendencia de ambos sexos, coman juntos en la estancia de Su Majestad el rey, de quien yo era ya gran favorito; y en estas ocasiones mi sillita y mi mesita eran colocadas a su izquierda, delante de uno de los saleros. Este príncipe gustaba de conversar conmigo preguntándome acerca de las costumbres, la religión, las leyes, el gobierno y la cultura de Europa, de lo que yo le daba noticia lo mejor que podía.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-233  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados