Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo)

La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo) - pág.44

Indice General | Volver

Página 44 de 254


alzadas, rogando, ora a éstos, ora a aquéllos, suplicaba por pública
misericordia y por la caridad y amor de sus hijos. Y como yo creyese que
ya todos, por su humanidad estaban conmovidos, habiendo mancilla de mis
lágrimas, comencé a protestar y traer por testigos a los ojos del Sol y de la
justicia, a quien nada se puede esconder, y encomendando mi caso presente
a la providencia de los dioses, alcé un poco la cabeza y veo a todo el pueblo
que quería reventar de risa, y no menos a mi buen huésped y padre Milón,
que se deshacía riendo. Entonces, cuando yo esto vi, comencé a decir entre
mí:

-¡Mirad qué fe, mirad qué conciencia! Yo, por la salud de mi huésped,
soy homicida y me acusan por matador; y él, no contento que aun siquiera
por consolarme no está cerca de mí, antes está riendo de mi suerte.
Capítulo II
Cómo estando Apuleyo aparejado para recibir sentencia, vino al teatro
una mujer vieja llorando, la cual, con grande instancia, acusa de nuevo a
Lucio, diciendo haber muerto a sus tres hijos; y cómo, alzando la sábana
con que estaban cubiertos los cuerpos, pareció ser odres llenos de viento,
lo cual movió a todos a gran risa y placer.
Estando en esto viene una mujer por medio del teatro, llorando con
muchas lágrimas, cubierta de luto y con un niño en los brazos; tras de ella
venía una vieja vestida de jerga y llorando como la otra, y ambas venían
sacudiendo unos ramos de oliva. Las cuales, puestas en torno del lecho
donde los muertos estaban cubiertos con una sábana, alzados grandes gritos
y voces, y llorando reciamente, decían:
-¡Oh señores! Por la misericordia que debéis a todos y también por el
bien común de vuestra humanidad, habed merced y piedad de estos
mancebos muertos sin ninguna razón, y también de nuestra viudez y
soledad; y por nuestra consolación dadnos venganza socorriendo con
justicia las desventuras de este niño huérfano antes de tiempo; sacrificad a
la paz y sosiego de la república con la sangre de este ladrón, según vuestras
leyes y derechos.
Después de esto, levantose uno de los jueces, el más antiguo, y comenzó


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-254  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados