Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo)

La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo) - pág.36

Indice General | Volver

Página 36 de 254



Y como el viejo esto dijo, llamó allí en medio de todos a un mancebo
vestido de lienzo blanco y calzados unos alpargates y la cabeza casi rapada,
al cual besaba la mano muchas veces, hincándose de rodillas delante de él y
diciendo:
-¡Oh sacerdote! Ten piedad de mí, por las estrellas del cielo y por los
dioses de la tierra, por los elementos de Natura, por el silencio de la noche,
por el crecimiento del Nilo y por la munición y reparo hecho por las
golondrinas al crecimiento de este río cerca del castillo de Copto, y por los
secretos de Menfis, y por la trompa de la diosa Isis, que desea este mi
sobrino vivir brevemente, y a los ojos que ya son para siempre cerrados
dales una poca de lumbre; no te ruego yo esto para negar a la tierra lo que
es suyo; mas para solaz de nuestra venganza, te pido un poco espacio de
vida. El profeta, de esta manera aplacado, tomó una cierta hierba y de ella
puso tres ramos en la boca del muerto y otro en el pecho; y vuelto hacia
Oriente, donde es el crecimiento del Sol, comenzó entre sí a rezar, y con
aquel aparato venerable convirtió a sí a todos los que allí estaban por ver un
tan grande milagro. Yo metime en medio de la gente y detrás del túmulo,
subime encima de una piedra que estaba un poco alta, desde donde con
mucha diligencia miraba todo lo que allí pasaba. Comenzó el muerto poco
a poco a vivir: ya el pecho se le alzaba, ya las venas palpitaban, ya el

cuerpo, que estaba lleno de espíritu, se levantó y comenzó a hablar,
diciendo:
-¿Por qué ahora me has hecho tornar a vivir un momento de vida,
después de haber bebido del río Leteo y haber ya nadado por el lago
Estigio? Déjame, por Dios, déjame, y permite que me esté en mi reposo.
Como esta voz fue oída del cuerpo, el profeta se enojó algún tanto y
díjole:
-¿Por qué no manifiestas al pueblo todas las cosas y declaras los
secretos de tu muerte? ¿No sabes tú que con mis encantamientos puedo
llamar las furias infernales que te atormenten los miembros cansados?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-254  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados