La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo) - pág.34
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que ya anochecía. Después, la noche comenzada, ya era bien alta y hora de
acostar, ya que dormían y callaban todos, a mí me vino un miedo muy
grande; y con esto entró una comadreja, la cual me estaba mirando, e hincó
los ojos en mí fuertemente, de manera que yo me turbé y enojé porque un
animal tan pequeño tuviese tanta audacia de así mirar, y díjele:
-¡Oh bestia sucia y mala! ¿Por qué no te vas de aquí y te encierras con
los ratoncillos, tus semejantes, antes que experimentes el daño presente que
te puedo hacer? ¿Por qué no te vas?
En esto volvió las espaldas y luego salió de la cámara. No tardó nada
que me vino un sueño tan profundo, como que me lanzó en el fondo del
abismo, de tal manera, que el dios Apolo no pudiera fácilmente discernir
cuál de ambos los que estábamos echados fuese más muerto. Estando así,
sin ánima, y habiendo menester otro que me guardase, casi que no estaba
allí donde estaba, el canto de los gallos quebrantó las treguas de la noche;
finalmente, que yo desperté, y asombrado de un gran pavor corrí presto al
muerto, y traída una lumbre descubrile la cara y comencé con diligencia a
mirar todas las cosas de su persona, y hallé que todo estaba sano y entero.
En esto entra la mezquinilla de su mujer, llorando y mostrando mucha
pena, y entraron con ella los testigos que el día antes había traído. Ella se
lanzó sobre el cuerpo muchas veces, besándolo, y con una lumbre en la
mano reconociendo y mirándolo todo, y vuelta la cabeza, llamó a un su
mayordomo y mandole que pagase luego al buen guardián su premio, el
cual luego me fue dado, diciendo:
-Mancebo, toma lo tuyo, y muchas gracias te damos, que por cierto por
este tu buen servicio te tendremos como uno de los amigos y familiares de
la casa.
A esto, yo, que no esperaba tal ganancia, lleno de placer tomé mis
ducados resplandecientes, y como atónito, pasándolos de una mano a otra,
dije:
-Antes, señora, me has de tener como uno de tus servidores, y cuando de
mí te quieras servir, con confianza lo puedes mandar.
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