Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo)

La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo) - pág.12

Indice General | Volver

Página 12 de 254


ved ahora a este necio importuno, cómo entró de rondón en la cámara: creo
que por hurtar alguna cosa; con sus voces y clamores el borracho me
despertó de mi buen sueño. Entonces, cuando yo vi esto, salgo muy alegre,
lleno de gozo no esperado, diciendo:
-¡Oh!, fiel portero, ves aquí mi compañero, mi padre y mi hermano, el
cual tú anoche, estando borracho, decías y me acusabas que yo había
muerto.
Y diciendo yo esto, abrazaba y besaba a Sócrates. Él, como olió los
orines sucios con que aquellas brujas o diablos me habían remojado,
comenzó a rufar diciendo:
-Quítate allá, que hiedes como una letrina.
Y preguntome blandamente qué era la causa de este hedor tan grande.
Yo comencé a fingir otras palabras de burlas, como al tiempo convenía por
mudarle su intención y echele la mano diciendo:
-¿Por qué no nos vamos y no tomamos nuestro camino de mañana?
Y luego tomó mis alforjas, y pagada la posada, comenzamos nuestra vía.
Habíamos andado algún tanto, cuando ya el Sol alumbraba toda la tierra; y
todavía yo iba muy curiosamente mirando a mi compañero la garganta, por
aquella parte que le había visto meter el puñal, y decía entre mí:
«Cierto; anoche yo estaba tan lleno de vino, que soñé cosas
maravillosas. He aquí Sócrates, vivo, sano y entero: ¿Dónde está la herida?
¿Dónde está la esponja? Cuanto más una herida tan honda y tan fresca.» Y
díjele:
-No sin causa los buenos médicos dicen que los que mucho cenan y
beben sueñan crueles y graves cosas: así me ha a mí acontecido, que

anoche, como me desordené en el beber, soñé crueles y espantables cosas,
que aun me parecía que estaba rociado y ensuciado, con sangre de hombre.
A esto él, viéndome, dijo:
-Antes me parece que estás rociado, no con sangre, mas con meados.
Pero también soñaba yo que me degollaban, y aun que me dolió esta
garganta, y que me arrancaban el corazón, y aun ahora no puedo resollar; y
las piernas me tiemblan, y los pies andan titubeando; querría comer alguna
cosa para esforzarme.
Yo entonces díjele:
-Pues he aquí el almuerzo.
Y luego quité mis alforjas del hombro y saqué pan y queso y díselo


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-254  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados