Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Quintín Durward (Walter Scott)

Quintín Durward (Walter Scott) - pág.49

Indice General | Volver

Página 49 de 397



     Quintín Durward, también, y mientras estaba tan agradablemente ocupado, no podía hacer otra cosa que descubrir que la cara del que le había convidado, que al principio encontró tan poco atrayente, mejoraba cuando era vista bajo la influencia del vin de Beaulne, y había amabilidad en el tono con que reprochaba a maese Pedro que se divirtiese con él burlándose de su apetito sin comer él nada.
     -Estoy haciendo penitencia -dijo maese Pedro- y no puedo comer nada antes del mediodía, excepto algún dulce y una copa de agua. Dígale a aquella señora -añadió volviéndose al posadero- que me lo traiga aquí.
     El posadero salió de la habitación, y maese Pedro prosiguió:
     -Bien; ¿he cumplido mi palabra respecto al almuerzo que te prometí?
     -La mejor comida que he comido -dijo el joven- desde que dejé Glen-Houlakin.
     -¿Glen qué? -preguntó maese Pedro-. ¿Vas a invocar al demonio con el empleo de palabras tan largas?
     -Glen-Houlakin -replicó Quintín de buen humor-, que quiere decir Cañada del Midges, nombre de nuestro antiguo patrimonio, mi buen señor. Ha comprado el derecho de reírse con la palabra si gusta.
     -No tengo la menor intención de ofender -dijo el anciano-; mas iba a decir, ya que has gozado tanto con esta comida, que los arqueros escoceses de la guardia comen una tan buena como ésta, o aun mejor, todos los días.
     -No me sorprende -dijo Durward-, pues, si tienen que estar encerrados toda la noche en los nidos de golondrina deben de sentir gran apetito por la mañana.
     -Y lo suficiente para dejarles satisfechos, -dijo maese Pedro-. No necesitan, como los borgoñeses, montar a pelo para tener la tripa llena; visten como condes y comen como abates.
     -Que les aproveche -dijo Durward.
     -¿Y por qué no quieres entrar aquí de servicio, joven? Tu tío podía, estoy seguro, procurarte una plaza en filas cuando ocurra una vacante. Y, presta atención, yo mismo tengo una poca de influencia y podía serte de alguna utilidad. ¿Puedes montar a caballo, presumo, que tan bien como manejar el arco?
     -Los de mi país son tan buenos jinetes como el que más y sé que podía aceptar su amable, ofrecimiento. Sin embargo, fíjese en que el alimento y el vestido son necesarios; pero en mi caso los hombres piensan en honores, progresos y hechos bravos de armas. Vuestro rey Luis, Dios le bendiga, pues es un amigo y aliado de Escocia, sólo vive aquí en el castillo o se dirige a caballo de una plaza fortificada a otra; y gana ciudades y provincias con embajadas políticas y no en lucha franca. En cuanto a mí, opino como Douglass, que siempre está en el campo porque prefiere oír cantar a la alondra que chillar al ratón.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-397  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados