Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Quintín Durward (Walter Scott)

Quintín Durward (Walter Scott) - pág.43

Indice General | Volver

Página 43 de 397


Las otras construcciones no parecían mejor dispuestas para los fines del confort, pues las ventanas daban a un patio cerrado o interior, de suerte que el conjunto del frente exterior se asemejaba mucho más a una prisión que a un palacio. El actual rey había aumentado este efecto, pues deseoso de que las adiciones que él había dispuesto en las fortificaciones fuesen de un estilo que no se diferenciase fácilmente del edificio original (como muchas personas celosas, no le gustaba que se percatasen de sus temores), se utilizó el ladrillo y la piedra de sillería de tonos los más obscuros y se mezcló hollín con la cal para dar a todo el castillo el mismo tinte uniforme de antigüedad remota y tosca.
     Este lugar formidable sólo tenía una entrada, por lo menos Durward no distinguió ninguna otra a lo largo del frente espacioso, excepto en el centro del primer recinto más exterior, donde se erguían dos sólidas torres, que indicaban ser defensas de un paso al interior; y pudo observar su acompañamiento obligado, rastrillo y puente levadizo, de los que el primero estaba bajado y el segundo levantado. Torres de entrada similares se veían en la segunda y tercera muralla, pero no en línea con las del circuito exterior, a causa de que el paso no cortaba en línea recta los tres recintos, sino, por el contrario, aquellos que entraban tenían que recorrer unas treinta yardas entre la primera y la segunda muralla, expuestos, si sus propósitos eran hostiles, a ser blanco de las armas arrojadizas desde ambas, y de nuevo, al ser traspuesto el segundo recinto, tenían que hacer una desviación similar de la línea recta para poder llegar al pórtico del tercer recinto, más interior; de suerte que, antes de alcanzar el patio exterior que corría a lo largo del frente del edificio, había que atravesar dos estrechos y peligrosos desfiladeros bajo las descargas de flanco de la artillería, y tres puertas, defendidas con la mayor eficacia conocida en la época, tenían que ser forzadas sucesivamente.
     Viniendo de un país asolado a su vez por guerras exteriores y luchas internas, país también cuya superficie desigual y montañosa, que abunda en precipicios y torrentes, proporciona tantas posiciones ventajosas para el combate, el joven Durward estaba bastante familiarizado con los variados artificios con los que los hombres, en aquella edad ruda, procuraban asegurar sus moradas; pero francamente confesó a su compañero que no se imaginaba que el arte tuviese tales recursos de defensa donde la Naturaleza había hecho tan poco, ya que la fortaleza, como hemos indicado, estaba en la cima de una suave eminencia, a la que se ascendía desde el sitio donde se encontraban.
     Para aumentar su sorpresa, su compañero le contó que los alrededores del castillo, excepto la única senda en zigzag por la que se podía llegar con seguridad a la portada, estaban, como las espesuras que habían atravesado, llenos de toda clase de trampas ocultas y cepos para atrapar al desgraciado que se aventurase por allí sin un guía; que en las murallas había dispuestas ciertas cunas de hierro, llamadas nidos de golondrinas, desde las que los centinelas, que estaban allí apostados por lo general, podían, sin exponerse a riesgo ninguno, apuntar con seguridad a cualquiera que intentase entrar sin la señal, o santo y seña del día, y que los arqueros de la guardia real hacían ese servicio de día y de noche, por lo que recibían una buena paga, ricos trajes y mucho honor y beneficio de parte de Luis XI.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-397  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados