Poemas en prosa (Oscar Wilde) - pág.7
Indice General
|
Volver
Página 7 de 10
Y su alma respondiéndole le dijo:
-Dios te llenó del conocimiento perfecto de sí mismo, y tú has entregado ese conocimiento a los demás. La perla de gran precio la has dividido, y la túnica inconsútil la has rasgado en dos pedazos. El que entrega la sabiduría se roba a sí mismo; es como quien da su tesoro a un ladrón. ¿No es Dios más sabio de lo que eres tú? ¿Quién eres tú para desvelar el secreto que Dios te ha confiado? En un tiempo fui rica, y tú me has empobrecido. En un tiempo vi a Dios, y tú me le has ocultado.
Y lloró de nuevo, pues sabía que su alma le decía la verdad, y que había dado a otros el conocimiento perfecto de Dios, y que era ahora como alguien que se agarra a la túnica de Dios, y que su fe le estaba abandonando a razón del número de los que creían en él.
Y se dijo a sí mismo:
-No hablaré más de Dios. Quien entrega la sabiduría se roba a sí mismo.
Y algunas horas después, sus discípulos se acercaron a él y se prosternaron y dijeron:
-Maestro, háblanos de Dios, pues tú tienes el conocimiento perfecto de Dios, y ningún hombre más que tú tiene ese conocimiento.
Y él respondiéndoles dijo:
-Os hablaré de todas las demás cosas que hay en el cielo y en la tierra, pero de Dios no os hablaré. Ni ahora ni en ninguna otra ocasión os hablaré de Dios.
Y ellos se encolerizaron contra él y le dijeron:
-Nos has conducido al desierto para que te escucháramos, ¿quieres despedirnos ahora hambrientos, a nosotros y a la gran multitud que has hecho que te siguiera?
Y él respondiéndoles dijo:
-No os hablaré de Dios.
Y la multitud murmuraba contra él y le decía:
-Nos has conducido al desierto y no nos has dado alimento que comer. Háblanos de Dios y nos bastará. Pero él no les respondió palabra alguna, pues sabía que si les hablaba de Dios entregaría su tesoro.
Y sus discípulos se fueron entristecidos, y la multitud regresó a los hogares, y muchos perecieron por el camino.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
>>>
|