La importancia de llamarse Ernesto (Oscar Wilde) - pág.37
Indice General
|
Volver
Página 37 de 59
)-¡Qué ángel de perfección es usted, Cecilia!
CECILIA. -¡Ah, qué muchacho más romántico! (Él la besa y ella le acaricia los cabellos.) Supongo que el ondulado de su pelo es natural, ¿verdad?
ALGERNON. -Sí, alma mía; con una pequeña ayuda ajena.
CECILIA. -Me alegro muchísimo.
ALGERNON. -¿No volverá usted nunca a reñir conmigo, Cecilia?
CECILIA. -No creo que podría reñir con usted ahora que le he conocido auténticamente. Además, hay la cuestión del nombre, como es natural.
ALGERNON. (Nerviosamente.)- Sí, sí, naturalmente.
CECILIA. -No se ría usted de mí, amor mío, pero siempre fue uno de mis sueños de niña amar a un hombre que se llamase Ernesto. (ALGERNON se levanta y Cecilia también.) Hay algo en ese nombre que parece inspirar absoluta confianza. Compadezco a las pobres mujeres casadas cuyos maridos no se llamen Ernesto.
ALGERNON. -Pero, niñita adorada, ¿no querrá usted decir que no podría amarme si me llamase de otra manera?
CECILIA. -¿Pero qué nombre?
ALGERNON. -¡Oh! El que usted quiera... Algernon... por ejemplo...
CECILIA. -Pues no me gusta el nombre de Algernon.
ALGERNON. -No veo realmente, adorada mía, encanto, chiquilla de mi alma, qué tiene usted que objetar al nombre de Algernon. Es un nombre nada feo. En realidad, es por el contrario un nombre aristocrático. La mitad de los muchachos que comparecen ante el Tribunal de Quiebras se llamen Algernon. Pero en serio, Cecilia... (Acercándose a ella.) Si me llamase Algy, ¿no podría usted amarme?
CECILIA. (Levantándose.)-Podría respetarle a usted, Ernesto; podría admirar su carácter, pero me temo que no sería capaz de concederle mi atención íntegra.
ALGERNON. -¡Ejem! ¡Cecilia! (Cogiendo su sombrero.) ¿Supongo que el párroco de aquí estará muy ducho en la práctica y en todos los ritos y ceremonias de la Iglesia?
CECILIA. -¡Oh, sí! El doctor Casulla es un hombre doctísimo. No ha escrito jamás un solo libro, así es que puede usted figurarse lo mucho que sabe.
ALGERNON. -Necesito verle en seguida para un bautizo importantísimo..., digo para un asunto importantísimo.
CECILIA. -¡Oh!
ALGERNON. -Estaré ausente media hora nada más.
CECILIA. -Teniendo en cuenta que somos novios desde el jueves 14 de febrero, y que le he conocido a usted por primera vez, creo que sería más bien molesto que me dejase usted sola por un tiempo tan largo como media hora.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-59
|