La importancia de llamarse Ernesto (Oscar Wilde) - pág.33
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(Le da la mano a ALGERNON, mirándole con ojos llameantes.)
CASULLA. -¿Es muy agradable, verdad, presenciar una reconciliación tan perfecta? Yo creo, que podíamos dejar solos a los dos hermanos.
MISS PRISM. -Cecilia, ¿tendrá usted la bondad de venirle con nosotros?
CECILIA. -Claro que sí, miss Prism. Mi pequeño trabajo de reconciliación ha terminado.
CASULLA. -Ha realizado usted una acción muy hermosa, hija mía.
MISS PRISM. -No debemos ser prematuros en nuestros juicios.
CECILIA. -Me siento muy dichosa.
(Salen todos; menos JACK y ALGERNON.)
JACK. -Y tú, Algy, joven sinvergüenza, tienes que marcharte de aquí lo antes posible. ¡No permito ningún Bunburysmo aquí!
(Entra MERRIMAN.)
MERRIMAN. -He puesto las cosas de míster Ernesto en la habitación contigua a la del señor. ¿Supongo que estará bien?
JACK. -¿El qué?
MERRIMAN. -El equipaje de míster Ernesto. Lo he desempaquetado y lo he puesto en la habitación contigua a la del señor.
JACK. -¿Su equipaje?
MERRIMAN. -Sí, señor. Tres maletas, un neceser de viaje, dos sombrereras y una fiambrera grande.
ALGERNON. -Temo no poder quedarme más de una semana.
JACK. -Merriman, mande usted enganchar el coche en seguida. Míster Ernesto tiene que regresar repentinamente a Londres.
MERRIMAN. -Bien, señor. (Vuelve a la casa.)
ALGERNON. -¡Qué mentiroso más tremendo eres, Jack! Yo no tengo que regresar a Londres en absoluto.
JACK. -Ya lo creo que tienes que regresar.
ALGERNON. -No sabía yo que me llamaba nadie.
JACK. -Tu deber de caballero te llama allí.
ALGERNON. -Mi deber de caballero no se ha metido nunca para nada en mis diversiones.
JACK. -Lo comprendo perfectamente.
ALGERNON. -Además, Cecilia es encantadora.
JACK. -No tienes que hablar así de miss Cardew. Me desagrada muchísimo.
ALGERNON. -Bueno, y a mí no me gusta nada tu traje. Te da un aspecto muy ridículo. ¿Por qué demonios no vas a cambiarte de ropa? Resulta una completa niñería ponerse de luto riguroso por un hombre que va a pasarse de hecho una semana entera contigo, en tu casa, en calidad de huésped. Yo lo califico de grotesco. JACK. -Ten la seguridad de que no te pasas conmigo una semana entera ni como huésped ni como nada. Tienes que marcharte... en el tren de las cuatro y cinco.
ALGERNON. -Ten la seguridad de que yo no me marcho de tu casa mientras estés de luto.
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