La importancia de llamarse Ernesto (Oscar Wilde) - pág.32
Indice General
|
Volver
Página 32 de 59
No es posible que tenga usted tan poco corazón como para renegar de él. Voy a decirle que salga. Y le dará usted la mano, ¿verdad, tío Jack? (Corriendo, vuelve a entrar en la casa.)
CASULLA. -Estas sí que son noticias alegres.
MISS PRISM. -Después de estar todos nosotros resignados a su pérdida, ese retorno inesperado me parece singularmente calamitoso.
JACK. -¿Que mi hermano está en el comedor? No sé qué querrá decir todo esto. Lo encuentro completamente absurdo.
(Entran ALGERNON y CECILIA, cogidos de la mano. Se dirigen muy despacio hacia JACK.)
JACK. -¡Santo Dios! (Con un gesto ordena a ALGERNON que se marche.)
ALGERNON. -Hermano John, he venido desde Londres para decirte que siento muchísimo todos los disgustos que te he dado y que estoy decidido a enmendarme por completo en lo sucesivo. (JACK le mira con ojos furibundos y no le tiende la mano.)
CECILIA. -Tío Jack, ¿no irá usted a negarle la mano a su propio hermano?
JACK. -Nada me moverá a estrechar su mano. Su venida aquí me parece ignominiosa. Él sabe muy bien por qué.
CECILIA. -Tío Jack, sea usted bueno. Siempre hay algo bueno en todo el mundo. Ernesto me hablaba precisamente de su pobre amigo paralítico, míster Bunbury, al que visita con mucha frecuencia. Y seguramente tiene que haber mucha bondad en quien la tiene con un enfermo, y renuncia a los placeres de Londres para sentarse junto a un lecho de dolor.
JACK. -¡Oh! Ha estado hablando de Bunbury, ¿verdad?
CECILIA. -Sí, me ha contado todo cuanto se refiere a ese pobre míster Bunbury, y a su terrible estado de salud.
JACK. -¡Bunbury! Bueno, pues no quiero que vuelva a hablarte de Bunbury ni de nada. ¡Es para volverse completamente loco!
ALGERNON. -Reconozco, naturalmente, que es mía toda la culpa. Pero debo decir, y así lo creo, que la frialdad de mi hermanó John me es particularmente dolorosa. Yo esperaba una acogida más calurosa, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera vez que vengo aquí.
CECILIA. -Tío Jack, si no le da usted la mano a Ernesto, no se lo perdonaré nunca.
JACK. -¿Qué no me perdonarás nunca?
CECILIA. -¡Nunca, nunca, nunca!
JACK. -Bueno, es la última vez que lo hago.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-59
|