La importancia de llamarse Ernesto (Oscar Wilde) - pág.25
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Estoy segura de que usted la ejercería realmente. Usted sabe alemán y geología, y esta clase de cosas influyen muchísimo sobre un hombre. (CECILIA empieza a escribir en su diario.)
MISS PRISM.(Moviendo la cabeza.)-Ni siguiera creo que produjese yo el menor efecto en un carácter que, según confiesa su mismo hermano, es irremediablemente débil y vacilante. A decir verdad, no estoy muy segura de que quisiera yo reformarle. No soy partidaria de esa manía moderna de convertir a personas malas en buenas, en un santiamén. Que cada cual recoja lo que sembró. Debe usted cerrar su diario, Cecilia. Realmente, no comprendo en absoluto por qué lleva usted un diario.
CECILIA. -Lo llevo para anotar los secretos maravillosos de mi vida. Si no los apuntase, probablemente los olvidaría por completo.
MISS PRISM. -La memoria, mi querida Cecilia, es el diario que todos llevamos con nosotros.
CECILIA. -Sí, pero por regla general no registra más que las cosas que no han sucedido nunca, ni podían suceder. Yo Creo que la memoria es responsable de casi todas las novelas en tres tomos que Mudie(13) nos remite.
MISS PRISM. -No hable usted con desprecio de las novelas en tres tomos, Cecilia. Yo también escribí una en mis años juveniles.
CECILIA. -¿De verdad, miss Prism? ¡Qué prodigiosamente lista es usted! Me figuro que no acabaría bien. No me gustan las novelas que acaban bien. Me deprimen muchísimo.
MISS PRISM. -Los buenos acaban bien y los malos acaban mal. Es decir, lo que se propone la Ficción.
CECILIA. -Me lo supongo. Pero parece muy injusto. ¿Y se publicó su novela.
MISS PRISM. -¡Ay, no! Desgraciadamente el manuscrito fue abandonado. (CECILIA se estremece.) Empleo la palabra en el sentido de perdido o traspapelado. Estas consideraciones son perfectamente innecesarias para los trabajos de usted.
CECILIA. (Sonriendo.)-Pero aquí veo a nuestro querido doctor Casulla, que viene por el jardín.
MISS PRISM. (Levantándose y yendo hacia él.)-¡El doctor Casulla! Es para mí una verdadera satisfacción. (Entra el canónigo CASULLA.)
CASULLA. -¿Qué tal vamos esta mañana? ¿Supongo que estará usted bien, miss Prism?
CECILIA. -Miss Prism se quejaba hace un momento de un poco de jaqueca. Yo creo que la sentaría muy bien dar una vueltecita con usted por el parque, doctor Casulla.
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