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El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) - pág.25

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La señora Otis envió a uno de los criados a buscarla.
No tardó en volver diciendo que no había podido encontrar a miss Virginia por ninguna parte.
Como la muchacha tenía la costumbre de ir todas las tardes al jardín a coger flores para la cena, la señora Otis no se preocupó en lo más mínimo. Pero sonaron las seis y Virginia no aparecía. Entonces su madre se sintió seriamente intranquila y envió a sus hijos en su busca, mientras ella y su marido recorrían todas las habitaciones de la casa.
A las seis y media volvieron los muchachos diciendo que no habían encontrado huellas de su hermana por parte alguna.
Entonces se inquietaron todos extraordinariamente y nadie sabía qué hacer cuando míster Otis recordó de repente que pocos días antes había permitido acampar en el parque a una tribu de gitanos.
Así pues, salió inmediatamente para Blackfell-Hollow, acompañado de su hijo mayor y de dos criados de la granja.
El joven duque de Cheshire, completamente loco de ansiedad, rogó con insistencia a míster Otis que le dejase acompañarle, mas éste se negó temiendo que pudiese surgir algún conflicto. Pero cuando llegó al sitio en cuestión vio que los gitanos se habían marchado, y era evidente que su partida había sido precipitada, pues el fuego ardía aún y quedaban platos sobre la hierba.
Después de mandar a Washington y a los dos hombres a registrar los alrededores, se apresuraron a regresar y envió telegramas a todos los inspectores de policía del condado, rogándoles buscasen a una joven raptada por unos vagabundos o gitanos.
Luego hizo que le trajeran su´caballo, y después de insistir para que su mujer y sus tres hijos se senta ran a la mesa, partió con un caballerango por el camino de Ascot.
Había recorrido dos millas, cuando oyó un galope a su espalda.
Se volvió, viendo al joven duque que llegaba en su poney, con la cara sofocada y la cabeza descubierta.
-Lo siento muchísimo -le dijo el joven con voz entrecortada-, pero me es imposible comer mien= tras Virginia no aparezca. Se lo ruego, no se enfade conmigo.


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