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El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) - pág.16

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A pesar de todo, no se vio a cubierto de molestias.
No dejaban nunca de tenderle cuerdas de lado a lado del corredor para hacerle tropezar en la oscuridad, y una vez que se había disfrazado para el papel de «Isaac el Negro, o el cazador del bosque de Hogsley», cayó de bruces al poner el pie sobre una plancha de maderas enjabonadas que habían colocado los gemelos desde el umbral del salón de tapices hasta la parte alta de la escalera de roble.
Esta última afrenta le dio tal -rabia que decidió hacer un esfuerzo para imponer su dignidad y consolidar su posición social, y formó el proyecto de visitar a la noche siguiente a los insolentes chicos de Eton, en su célebre papel de «Ruperto el temerario, o el conde sin cabeza».
No se había mostrado con aquel disfraz desde hacía setenta años, es decir, desde que causó con él tal pavor a la bella lady Bárbara Modish, que ésta retiró su consentimiento al abuelo del actual lord Canterville y se fugó a Gretna Green con el arrogante Jack Castletown, jurando que por nada del mundo consentiría en emparentar con una familia que toleraba los paseos de un fantasma tan horrible por la terraza al atardecer. El pobre Jack fue al poco tiempo muerto en duelo con arma de fuego por lord Canterville en terrenos de Wandsworth y lady Bárbara murió de pena en Tumbridge Wells antes de terminar el año; así es que fue un gran éxito en todos sentidas.
Sin embargo, fue, permitiéndome emplear un término teatral para aplicarle a uno de los mayores misterios del mundo sobrenatural o, en lenguaje más científico, del mundo superior a la Naturaleza, una creación de las más difíciles y necesitó sus tres buenas horas para terminar los preparativos.
Por fin todo estuvo listo y él contentísimo de su disfraz. Las grandes,botas de montar, que hacían juego con el traje, eran, eso sí, un poco holgadas para él, y no pudo encontrar más que una de las dos pistolas de arzón; pero, en general, quedó satisfechísimo, y a la una y cuarto pasó a través del estuco y bajó al corredor.


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