De Profundis (Oscar Wilde) - pág.47
Indice General
|
Volver
Página 47 de 132
El intento fracasó, por supuesto. Mis propios abogados tiraron la toalla. Tu padre me volvió completamente las tornas, y me llevó a la cárcel a mí, y aún me tiene en ella. Por eso se me escarnece. Por eso se me desprecia. Por eso tengo que cumplir hasta el último día, hasta la última hora, hasta el último minuto de mi terrible reclusión. Por eso se han denegado mis apelaciones.
Tú eras la única persona que, sin exponerte de ninguna manera a escarnio ni peligro ni culpa, podría haber dado otro color a todo el asunto; haber puesto la cuestión bajo otra luz; haber mostrado hasta cierto punto cómo eran las cosas en realidad. Yo, por supuesto, no habría esperado, ni deseado, que declarases cómo y con qué fin habías buscado mi ayuda cuando tu apuro de Oxford; ni cómo, ni con qué fin, si es que algún fin tenías, prácticamente no te habías despegado de mí durante casi tres años. Mis intentos incesantes de cortar una amistad que era tan ruinosa para mí como artista, como hombre de posición, como miembro de la sociedad incluso, no tenían por qué haber sido relatados con la precisión con que aquí se han consignado. Tampoco hubiera querido que describieras las escenas que hacías con tan monótona reiteración; ni que dieras a la imprenta tus maravillosas series de telegramas, con su extraña mezcla de romance y finanzas; ni que citaras de tus cartas los pasajes mas repugnantes o despiadados, como yo he tenido que hacer. Aun así, pensé que habría sido bueno, para ti y para mí, que elevaras alguna protesta contra la versión que daba tu padre de nuestra amistad, no menos grotesca que venenosa, y tan absurda en lo tocante a ti como deshonrosa en lo tocante a mí. Esa versión ha pasado ya a la historia seria: se cita, se cree y se relata; el predicador ha hecho de ella su texto, y el moralista su tema baldío; y yo, que hablaba a todas las edades, he tenido que aceptar mi veredicto de un monicaco y bufón. He dicho en esta carta, y reconozco que con cierta acritud, que tal es la ironía de las cosas, que tu padre vivirá para ser el héroe de un opúsculo de catequesis; que a ti se te colocará al lado del niño Samuel, y que mi sitio estará entre Gilles de Retz y el marqués de Sade.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-132
|