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De Profundis (Oscar Wilde) - pág.41

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Podía, si hubiera querido, haberte hecho pedazos con reproches amargos. Podía haberte desgarrado con maldiciones. Podía haberte puesto un espejo, y haberte mostrado una imagen tal de ti mismo que no la habrías reconocido como tuya hasta verla remedar tus gestos de horror, y entonces habrías sabido de quién era figura, y la habrías aborrecido y te habrías aborrecido para siempre. Y más que eso. Se estaban cargando los pecados de otro a mi cuenta. De haber querido, en uno u otro de los juicios podría haberme salvado a su costa, no de la vergüenza, no, pero sí de la prisión. Si me hubiera molestado en mostrar que los testigos de la Corona -los tres más importantes- habían sido cuidadosamente preparados por tu padre y sus abogados, no sólo en sus reticencias, sino en sus afirmaciones, para la absoluta transferencia, deliberada, planeada y ensayada, de las acciones y andanzas de otro sobre mí, podría haberles hecho recusar por el juez uno a uno, más sumariamente incluso que lo fue el pobre y perjuro Atkins. Podía haber salido del juzgado riéndome del mundo, libre, con las manos en los bolsillos. Se me sometió a la mayor presión para que lo hiciera. Me aconsejaron, me rogaron, me instaron encarecidamente a hacerlo personas cuyo único interés era mi bienestar y el bienestar de mi casa. Pero me negué. No quise. No he lamentado mi decisión ni un solo instante, ni en los momentos más amargos de mi encarcelamiento. Ese comportamiento habría estado por debajo de mí. Los pecados de la carne no son nada. Son enfermedades para que las cure un médico, si es que hay que curarlas. Sólo los pecados del alma son vergonzosos. Haber conseguido mi absolución por esos medios habría sido una tortura para toda mi vida. Pero ¿tú crees realmente que eras digno del amor que yo entonces te mostraba, o que yo ni por un instante pensé que lo fueras? ¿Tú crees realmente que en algún período de nuestra amistad fuiste digno del amor que te mostré, ni que por un instante pensé que lo fueras? Yo sabía que no lo eras.


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